En un comentario en mi artículo anterior, ¿Cómo practicar la indagación de uno mismo (ātma-vicāra)?, un amigo llamado Rajat Sancheti escribió:
Los deseos, miedos, etc., ¿pertenecen al ego o a la persona? La persona es insintiente y no puede desear o temer nada, así que deben pertenecer a ego, supongo. Pero, entonces, ¿por qué estos deseos y miedos tienen una naturaleza tan personal? Por ejemplo, el deseo de dinero, lujuria, estatus, etc., estos son solo deseos del cuerpo. ¿Es que, cuando ego identifica este cuerpo como «yo», toma los deseos y miedos del cuerpo como suyos? O, ¿son los deseos y miedos solo los deseos y miedos de ego?
Cuando hago atma vichara, parece ser un gran reto reconocer que estoy pensando en cosas diferentes de mí mismo. Casi todo el día estoy demasiado ocupado pensando en el mundo para recordar que debería, en su lugar, intentar hacer atma vichara. Si algunas veces me acuerdo, y si la nube de pensamientos se despeja un poco, entonces intento investigar a quién le surgió el pensamiento. Pero la nube de pensamientos es tan densa que, generalmente, no me acuerdo. ¿Es esa la función de un «kurnda-mati», reconocer cuando surgen los pensamientos, y luego descartar el pensamiento y enfocarse en el pensador? ¿Es este el «intelecto agudo» de alguna manera como el intelecto que requiere un científico o un matemático?
Rajat, la siguiente es mi respuesta a tu pregunta.
1. Los deseos, miedos y demás son parte de la persona que parecemos ser, pero lo que desea, teme y demás no es esta persona, sino únicamente uno mismo como ego
Una persona es un conjunto de cinco envolturas, es decir, un cuerpo físico y la vida, la mente, el intelecto y la voluntad que lo animan, mientras que ego no es esta persona, sino lo que es consciente de sí mismo como «yo soy esta persona». Los deseos, los miedos y demás, que, en su forma de semilla son lo que se conocen como viṣaya-vāsanās (propensiones a que nos gusten, no nos gusten, deseemos, nos apeguemos, queramos, esperemos o temamos visayas o fenómenos), son elementos de la voluntad (cittam), que es la más sutil y profunda de estas cinco envolturas, es decir, el ānandamaya kōśa (la «envoltura compuesta de [amor por] la felicidad»), que también se llama el kāraṇa śarīra (el «cuerpo causal»), así pues, siendo elementos que constituyen esta envoltura, los gustos, las aversiones, los deseos, los apegos, los intereses, las esperanzas, los miedos y demás son parte de la persona.
Los deseos y los miedos pueden pertenecer al cuerpo o parecer que son personales, pero eso es porque ego es consciente de sí mismo como «yo soy este cuerpo» o «yo soy esta persona». El cuerpo en sí es insintiente, así que no tiene deseos o miedos, ni siquiera el menor deseo de vivir o miedo a la muerte. Lo que desea vivir como este cuerpo y, en consecuencia, teme su muerte, es solo ego.
2. Si no recordamos constantemente atendernos a uno mismo, eso se debe a que nos falta el suficiente vairāgya, libertad del deseo de ser consciente de cualquier cosa diferente de uno mismo
Nuestra atención se distrae alejándose de uno mismo hacia las otras cosas en la medida en que nos importen, nos preocupen o nos interesen esas otras cosas, así que nuestra atención se asentará en uno mismo en la medida en que nos importe, nos preocupe o nos interese ser consciente de uno mismo como realmente somos. Tu condición que describes en el segundo párrafo de tu comentario, o sea, «cuando hago atma vichara, parece ser un gran reto reconocer que estoy pensando en cosas diferentes de mí mismo. Casi todo el día estoy demasiado ocupado pensando en el mundo para recordar que debería, en su lugar, intentar hacer atma vichara. Si algunas veces me acuerdo, y si la nube de pensamientos se despeja un poco, entonces intento investigar a quién le surgió el pensamiento. Pero la nube de pensamientos es tan densa que, generalmente, no me acuerdo», es la condición en la que la mayoría de nosotros estamos la mayor parte del tiempo, pero, si intentamos estar atento paciente y persistentemente tanto como podamos, nuestro gusto por ser consciente de uno mismo como realmente somos se incrementará gradualmente, hasta que finalmente supere y consuma todos nuestros otros deseos, aversiones, preocupaciones e intereses, y seremos entonces capaces de girar toda nuestra atención de vuelta para mirar solamente a uno mismo excluyendo completamente todas las otras cosas.
La razón por la que no recordamos constantemente atendernos a uno mismo no es una cuestión que tenga que ver con nuestra memoria, sino una cuestión relacionada con nuestros intereses: nuestros gustos, aversiones, deseos, apegos, preocupaciones, intereses, deseos, esperanzas, miedos y demás, o, dicho de otro modo, nuestras viṣaya-vāsanās. Si no nos preocupara ninguna otra cosa más que conocer y ser lo que realmente somos, nunca olvidaríamos estar atento intensamente a uno mismo, así que, hasta qué punto estemos atento a uno mismo es la medida de hasta qué grado amamos conocernos y ser uno mismo, que es proporcional a nuestro vairāgya (libertad del deseo de ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo). Como dice Bhagavan en el undécimo párrafo de Nāṉ ār?:
Rajat, la siguiente es mi respuesta a tu pregunta.
1. Los deseos, miedos y demás son parte de la persona que parecemos ser, pero lo que desea, teme y demás no es esta persona, sino únicamente uno mismo como ego
Una persona es un conjunto de cinco envolturas, es decir, un cuerpo físico y la vida, la mente, el intelecto y la voluntad que lo animan, mientras que ego no es esta persona, sino lo que es consciente de sí mismo como «yo soy esta persona». Los deseos, los miedos y demás, que, en su forma de semilla son lo que se conocen como viṣaya-vāsanās (propensiones a que nos gusten, no nos gusten, deseemos, nos apeguemos, queramos, esperemos o temamos visayas o fenómenos), son elementos de la voluntad (cittam), que es la más sutil y profunda de estas cinco envolturas, es decir, el ānandamaya kōśa (la «envoltura compuesta de [amor por] la felicidad»), que también se llama el kāraṇa śarīra (el «cuerpo causal»), así pues, siendo elementos que constituyen esta envoltura, los gustos, las aversiones, los deseos, los apegos, los intereses, las esperanzas, los miedos y demás son parte de la persona.
Sin embargo, como señala Bhagavan en el verso 22 de Upadēśa undiyār, estas cinco envolturas son jaḍa (insintientes o no conscientes) y asat (irreales o no existentes), así que, aunque todos los elementos de la voluntad sean parte de la persona, la persona en su conjunto no es consciente, así que no es ella la que tiene gusto, aversión, deseo, apego, interés, esperanza o miedo. Lo que realmente experimenta estos elementos como «a mí me gusta», «a mí no me gusta», «yo deseo», «yo estoy apegado a», «yo quiero», «yo espero», «yo temo» y demás es solo ego. Por tanto, los gustos, las aversiones, los deseos, los apegos, los intereses, las esperanzas, los miedos y demás solo pertenecen a ego, y estos son parte de la persona que ego experimenta como «yo».
Los deseos y los miedos pueden pertenecer al cuerpo o parecer que son personales, pero eso es porque ego es consciente de sí mismo como «yo soy este cuerpo» o «yo soy esta persona». El cuerpo en sí es insintiente, así que no tiene deseos o miedos, ni siquiera el menor deseo de vivir o miedo a la muerte. Lo que desea vivir como este cuerpo y, en consecuencia, teme su muerte, es solo ego.
2. Si no recordamos constantemente atendernos a uno mismo, eso se debe a que nos falta el suficiente vairāgya, libertad del deseo de ser consciente de cualquier cosa diferente de uno mismo
Nuestra atención se distrae alejándose de uno mismo hacia las otras cosas en la medida en que nos importen, nos preocupen o nos interesen esas otras cosas, así que nuestra atención se asentará en uno mismo en la medida en que nos importe, nos preocupe o nos interese ser consciente de uno mismo como realmente somos. Tu condición que describes en el segundo párrafo de tu comentario, o sea, «cuando hago atma vichara, parece ser un gran reto reconocer que estoy pensando en cosas diferentes de mí mismo. Casi todo el día estoy demasiado ocupado pensando en el mundo para recordar que debería, en su lugar, intentar hacer atma vichara. Si algunas veces me acuerdo, y si la nube de pensamientos se despeja un poco, entonces intento investigar a quién le surgió el pensamiento. Pero la nube de pensamientos es tan densa que, generalmente, no me acuerdo», es la condición en la que la mayoría de nosotros estamos la mayor parte del tiempo, pero, si intentamos estar atento paciente y persistentemente tanto como podamos, nuestro gusto por ser consciente de uno mismo como realmente somos se incrementará gradualmente, hasta que finalmente supere y consuma todos nuestros otros deseos, aversiones, preocupaciones e intereses, y seremos entonces capaces de girar toda nuestra atención de vuelta para mirar solamente a uno mismo excluyendo completamente todas las otras cosas.
La razón por la que no recordamos constantemente atendernos a uno mismo no es una cuestión que tenga que ver con nuestra memoria, sino una cuestión relacionada con nuestros intereses: nuestros gustos, aversiones, deseos, apegos, preocupaciones, intereses, deseos, esperanzas, miedos y demás, o, dicho de otro modo, nuestras viṣaya-vāsanās. Si no nos preocupara ninguna otra cosa más que conocer y ser lo que realmente somos, nunca olvidaríamos estar atento intensamente a uno mismo, así que, hasta qué punto estemos atento a uno mismo es la medida de hasta qué grado amamos conocernos y ser uno mismo, que es proporcional a nuestro vairāgya (libertad del deseo de ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo). Como dice Bhagavan en el undécimo párrafo de Nāṉ ār?:
மனத்தின்கண் எதுவரையில் விஷயவாசனைக ளிருக்கின்றனவோ, அதுவரையில் நானா ரென்னும் விசாரணையும் வேண்டும். நினைவுகள் தோன்றத் தோன்ற அப்போதைக்கப்போதே அவைகளையெல்லாம் உற்பத்திஸ்தானத்திலேயே விசாரணையால் நசிப்பிக்க வேண்டும். அன்னியத்தை நாடாதிருத்தல் வைராக்கியம் அல்லது நிராசை; தன்னை விடாதிருத்தல் ஞானம். உண்மையி லிரண்டு மொன்றே. முத்துக்குளிப்போர் தம்மிடையிற் கல்லைக் கட்டிக்கொண்டு மூழ்கிக் கடலடியிற் கிடைக்கும் முத்தை எப்படி எடுக்கிறார்களோ, அப்படியே ஒவ்வொருவனும் வைராக்கியத்துடன் தன்னுள் ளாழ்ந்து மூழ்கி ஆத்மமுத்தை யடையலாம். ஒருவன் தான் சொரூபத்தை யடையும் வரையில் நிரந்தர சொரூப ஸ்மரணையைக் கைப்பற்றுவானாயின் அதுவொன்றே போதும். கோட்டைக்குள் எதிரிக ளுள்ளவரையில் அதிலிருந்து வெளியே வந்துகொண்டே யிருப்பார்கள். வர வர அவர்களையெல்லாம் வெட்டிக்கொண்டே யிருந்தால் கோட்டை கைவசப்படும்.
maṉattiṉgaṇ edu-varaiyil viṣaya-vāsaṉaigaḷ irukkiṉḏṟaṉavō, adu-varaiyil nāṉ-ār eṉṉum vicāraṇai-y-um vēṇḍum. niṉaivugaḷ tōṉḏṟa-t tōṉḏṟa appōdaikkappōdē avaigaḷai-y-ellām uṯpatti-sthāṉattilēyē vicāraṇaiyāl naśippikka vēṇḍum. aṉṉiyattai nāḍādiruttal vairāggiyam alladu nirāśai; taṉṉai viḍādiruttal ñāṉam. uṇmaiyil iraṇḍum oṉḏṟē. muttu-k-kuḷippōr tam-m-iḍaiyil kallai-k kaṭṭi-k-koṇḍu mūṙki-k kaḍal-aḍiyil kiḍaikkum muttai eppaḍi eḍukkiṟārgaḷō, appaḍiyē o-vv-oruvaṉum vairāggiyattuḍaṉ taṉṉuḷ ḷ-āṙndu mūṙki ātma-muttai y-aḍaiyalām. oruvaṉ tāṉ sorūpattai y-aḍaiyum varaiyil nirantara sorūpa-smaraṇaiyai-k kai-p-paṯṟuvāṉ-āyiṉ adu-v-oṉḏṟē pōdum. kōṭṭaikkuḷ edirigaḷ uḷḷa-varaiyil adilirundu veḷiyē vandu-koṇḍē y-iruppārgaḷ. vara vara avargaḷai-y-ellām veṭṭi-k-koṇḍē y-irundāl kōṭṭai kaivaśa-p-paḍum.
Mientras existan viṣaya-vāsanās dentro de la mente, será necesaria la investigación quién soy yo. Cuando aparezcan pensamientos, en ese preciso instante es necesario aniquilarlos todos mediante vicāraṇā [investigación o atención intensa a uno mismo] en el preciso lugar de donde surgieron. No atender a ninguna otra cosa [diferente de uno mismo] es vairāgya [desapasionamiento o desapego] o nirāśā [ausencia de deseo]; no salir de [o dejar ir a] uno mismo es jñāna [conocimiento verdadero o consciencia real]. En verdad [estos] dos [vairāgya y jñāna] son lo mismo. Igual que los pescadores de perlas, que se hunden atándose piedras a la cintura, recogen las perlas que se encuentran en el fondo del océano, así mismo cada uno, hundiéndose profundamente dentro de uno mismo con vairāgya [libertad del deseo de ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo], puede conseguir la perla de uno mismo [literalmente: conseguir la perla de uno mismo es apropiado]. Si uno se aferra con firmeza sin interrupción a svarūpa-smaraṇa [recuerdo de uno mismo] hasta obtener svarūpa [la forma propia de uno o naturaleza real], eso solo es suficiente. Mientras haya enemigos [es decir, viṣaya-vāsanās] dentro de la fortaleza [es decir, el corazón de uno], saldrán de ella continuamente. Si uno va acabando con todas ellas [o destruyéndolas] en el momento en que salen, [al final] se tomará la fortaleza.
Igual que un buscador de perlas no puede bucear a la suficiente profundidad en el océano para recoger las perlas que están en el fondo si no tiene una piedra lo suficientemente pesada atada a su cintura, nosotros no podemos hundirnos a la suficiente profundidad dentro de uno mismo para ver lo que realmente somos sin el suficiente vairāgya o disposición a dejar de ser consciente de cualquier otra cosa. Igualmente, sin el suficiente vairāgya no podremos aferrarnos con firmeza e ininterrumpidamente a svarūpa-smaraṇa (el recuerdo de uno mismo o atención a uno mismo) y, por tanto, liquidar cada uno de nuestros enemigos (nuestras viṣaya-vāsanās) cuando aparecen en forma de pensamientos o fenómenos. Sin embargo la manera más eficaz de cultivar el vairāgya y el amor por ser consciente de uno mismo como realmente somos que nos hace falta para aferrarnos con firmeza a la atención a uno mismo, y, así, hundirnos en lo profundo dentro de uno mismo, es intentar estar atento a uno mismo de manera paciente y persistente tanto como nos sea posible.
3. Lo que hace que nuestro poder de atención se desafile impidiéndonos de ese modo atendernos a uno mismo con la suficiente intensidad para ver lo que realmente somos son nuestros gustos, aversiones, deseos, apegos, esperanzas y miedos por cosas diferentes de uno mismo
El término «கூர்ந்த மதி» (kūrnda mati), que Bhagavan usa en el verso 28 de Uḷḷadu nāṟpadu, significa una mente o intelecto que discierne, afilado, enfocado, intenso, agudo y penetrante, y es similar al término «நுண் மதி» (nuṇ mati), que usa en el verso 23 y que, de igual forma, significa una mente o intelecto que discierne, sutil, refinado, afilado, intenso, agudo, preciso y meticuloso, así que ambos términos dan a entender un poder de atención que discierne, muy intenso, afilado, refinado y sutil, y, en ambos versos, da a entender que este es el instrumento que nos hace falta para vernos a uno mismo como realmente somos. Lo que actualmente le quita la agudeza a nuestro poder de atención y, de ese modo, nos impide atendernos a uno mismo con la suficiente intensidad para ver lo que realmente somos son nuestros gustos, aversiones, deseos, apegos, esperanzas y miedos por cosas diferentes de uno mismo, pero, si intentamos estar atento a uno mismo de forma paciente y persistente tanto como podamos, todas estas impurezas se purificarán gradualmente de nuestra mente, y, de esa forma, nuestro poder de atención será correspondientemente afilado y refinado, permitiéndonos finalmente así ser consciente de uno mismo como realmente somos.
El intelecto que le hace falta a un científico o a un matemático es un intelecto eficaz para discernir y comprender el funcionamiento complejo y las relaciones entre fenómenos, que son todos relativamente burdos, así que es bastante diferente al கூர்ந்த மதி (kūrnda mati) o நுண் மதி (nuṇ mati) que nos hace falta a nosotros para la investigación quién soy yo, porque este último es un intelecto que es eficiente para discernir lo más simple y sutil de todas las cosas, es decir, la consciencia pura, diferenciándola de todas las otras cosas. Los gustos, las aversiones, los deseos, los apegos, las esperanzas, los miedos, las preocupaciones y los intereses por cosas diferentes de uno mismo no tienen que ser un obstáculo para la eficiencia del intelecto que le hace falta a un científico o a un matemático, porque ellos están investigando cosas diferentes de sí mismo, mientras que estos sí que suponen necesariamente un obstáculo para la eficacia del intelecto extremadamente refinado, afilado y sutil que nos hace falta a nosotros para discernir nuestra naturaleza real, porque nos hacen ser reacios a soltar todo lo demás, y, a no ser que soltemos enteramente todo lo demás, no podremos ser consciente de uno mismo como realmente somos, puesto que lo que realmente somos nunca es consciente de ninguna otra cosa aparte de sí mismo.
Las personas que tienen intelectos que son brillantes para otros propósitos más complejos y burdos pueden no ser capaces de entender las enseñanzas de Bhagavan en absoluto, porque, en la mayoría de los casos, no estarán dispuestos a aceptar que todos los fenómenos no son más reales que cualquier fenómeno que percibamos en un sueño, y que, aunque ahora parecemos ser una persona que se compone de cinco envolturas, esta persona no puede ser lo que realmente somos, porque nosotros existimos y brillamos incluso en su ausencia en el sueño profundo. Para entender y aceptar dichas enseñanzas de Bhagavan, no necesitamos el tipo de intelecto brillante para la comprender las complejidades de la ciencia, las matemáticas o cualquier otro ámbito externo, sino un intelecto más simple, claro y sutil que pueda distinguir y reconocer la simplicidad absoluta de la consciencia fundamental que forma la base de la aparición de toda la aparente e infinita complejidad de los fenómenos.
4. El intelecto simple, intenso y sutil que nos hace falta para discernir lo que realmente somos solo lo podemos cultivar intentando estar atento a uno mismo tanto como estemos dispuestos a estarlo
Un intelecto tan simple, intenso y sutil (kūrnda mati o nuṇ mati) no se puede cultivar pensando en asuntos complejos o burdos, sino solo permaneciendo calmada, paciente y persistentemente en la propia consciencia perfectamente simple y sutil de uno mismo, «yo soy». Es decir, solo se puede adquirir mediante la investigación quién soy yo (ātma-vicāra), para la cual tenemos que estar dispuestos a dejar de ser consciente de cualquier otra cosa, incluido ego, como da a entender Bhagavan en el verso 26 de Uḷḷadu nāṟpadu:
அகந்தையுண் டாயி னனைத்துமுண் டாகுமகந்தையின் றேலின் றனைத்து — மகந்தையேயாவுமா மாதலால் யாதிதென்று நாடலேயோவுதல் யாவுமென வோர்.
ahandaiyuṇ ḍāyi ṉaṉaittumuṇ ḍāhumahandaiyiṉ ḏṟēliṉ ḏṟaṉaittu — mahandaiyēyāvumā mādalāl yādideṉḏṟu nādalēyōvudal yāvumeṉa vōr.
பதச்சேதம்: அகந்தை உண்டாயின், அனைத்தும் உண்டாகும்; அகந்தை இன்றேல், இன்று அனைத்தும். அகந்தையே யாவும் ஆம். ஆதலால், யாது இது என்று நாடலே ஓவுதல் யாவும் என ஓர்.
Padacchēdam (separación de palabras): ahandai uṇḍāyiṉ, aṉaittum uṇḍāhum; ahandai iṉḏṟēl, iṉḏṟu aṉaittum. ahandai-y-ē yāvum ām. ādalāl, yādu idu eṉḏṟu nādal-ē ōvudal yāvum eṉa ōr.
அன்வயம்: அகந்தை உண்டாயின், அனைத்தும் உண்டாகும்; அகந்தை இன்றேல், அனைத்தும் இன்று. யாவும் அகந்தையே ஆம். ஆதலால், யாது இது என்று நாடலே யாவும் ஓவுதல் என ஓர்.
Anvayam (palabras reordenadas en el orden natural de prosa): ahandai uṇḍāyiṉ, aṉaittum uṇḍāhum; ahandai iṉḏṟēl, aṉaittum iṉḏṟu. yāvum ahandai-y-ē ām. ādalāl, yādu idu eṉḏṟu nādal-ē yāvum ōvudal eṉa ōr.
Traducción al español: Si ego se manifiesta, todo se manifiesta; si ego no existe, todo no existe. Ego en sí lo es todo. Por tanto, ten presente que solo investigar lo que es es renunciar a todo.
Paráfrasis explicativa: Si ego [la falsa consciencia «yo soy este cuerpo»] se manifiesta, todo [todos los fenómenos, todo lo que aparece y desaparece, todo lo que no es nuestra consciencia pura fundamental, sin cambio e inmutable «yo soy»] se manifiesta; si ego no existe, todo no existe [porque nada distinto de la consciencia pura realmente existe, así que todo lo demás parece existir sólo desde la visión de ego, y, por eso, no puede parecer existir a menos que ego parezca existir]. [Por tanto] ego en sí lo es todo [porque es la semilla original o embrión que se expande como todo lo demás]. Así que, ten presente que solo investigar lo que es [es decir, ego] es renunciar a todo [que todo termine] [porque ego dejará de existir si se investiga a sí mismo con la suficiente intensidad, y, cuando deje de existir, todo lo demás dejará de existir con él].
Solo podemos profundizar en la práctica de la investigación quién soy yo en la medida en que estemos dispuestos a renunciar a ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo, porque nuestra consciencia de otras cosas es lo que sustenta nuestra aparente existencia como ego, el sujeto y el observador de todas las otras cosas. Mientras más intensamente nos atendamos a uno mismo, más nos aquietaremos y disolveremos como ego, y, mientras más nos aquietemos, más se aquietarán con nosotros nuestros gustos, aversiones, deseos, apegos, esperanzas, miedos, preocupaciones e intereses por otras cosas.
Por tanto, lo que hace falta ahora es que intentemos estar atento a uno mismo tanto como estemos dispuestos a estarlo, porque esta práctica de la atención a uno mismo es un proceso acumulativo. Cada esfuerzo que hacemos por estar atento a uno mismo nos lleva un paso más lejos hacia nuestro objetivo, que es la erradicación completa de ego y todo lo demás, y mientras más nos acerquemos a nuestro objetivo, más se incrementará nuestro amor por entregarnos totalmente, y, en consecuencia, nos llevará a hacer un esfuerzo mayor y más persistente para estar atento con intensidad a uno mismo.
Por tanto, lo que hace falta ahora es que intentemos estar atento a uno mismo tanto como estemos dispuestos a estarlo, porque esta práctica de la atención a uno mismo es un proceso acumulativo. Cada esfuerzo que hacemos por estar atento a uno mismo nos lleva un paso más lejos hacia nuestro objetivo, que es la erradicación completa de ego y todo lo demás, y mientras más nos acerquemos a nuestro objetivo, más se incrementará nuestro amor por entregarnos totalmente, y, en consecuencia, nos llevará a hacer un esfuerzo mayor y más persistente para estar atento con intensidad a uno mismo.
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