jueves, 15 de diciembre de 2022

¿En qué sentido y en qué medida recordamos de lo que éramos conscientes en el sueño profundo?


En un comentario en uno de mis artículos recientes, ¿Cómo practicar la indagación quién soy yo (ātma-vicāra)?, un amigo llamado Rajat Sancheti escribió:

Si me lo planteo e intento recordar el sueño de anoche, está muy claro que en un sueño soy consciente de mí sin ser consciente de este cuerpo. Pero si intento ver lo mismo (que soy consciente de mí mismo sin ser consciente de este cuerpo) en relación con el sueño profundo, no está muy claro. ¿Por qué ocurre que el recuerdo de haber existido en sueños es mucho más claro que el recuerdo de haber existido en el sueño profundo? O ¿es que en el caso de los sueños lo que es más claro para mí es solo el recuerdo de haber existido como algún cuerpo y no el recuerdo de simplemente existir?
Sospecho que me equivoco al confiar en la memoria para este manana, (porque en un sueño puedo recordar mi infancia, etc., pero obviamente el cuerpo del sueño que yo tomaba por mí mismo no tuvo una infancia, así que en la memoria no se puede confiar). Pero, ¿de qué otra forma pensar en el sueño profundo para intentar ver que tampoco somos esta mente pensante? ¿Bajo qué fundamento rechazar el recuerdo de la infancia y aceptar el recuerdo del sueño profundo de anoche? ¿Debería descartarse todo junto?

Rajat, la siguiente es mi respuesta a estas preguntas tuyas.

  1. Nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo no proviene de la mente sino solo de la naturaleza misma de nuestra consciencia de uno mismo siempre presente
  2. Uḷḷadu Nāṟpadu verso 24: aunque ego como tal no existe en el sueño profundo, su esencia y realidad, sat-cit, que es nuestra consciencia fundamental ‘yo soy’, permanece ahí, así que ego recuerda ‘yo estaba dormido’ como si existiera en el sueño profundo
  3. Ego es la falsa consciencia ‘yo soy este cuerpo’, así que tapa pero no oculta totalmente la naturaleza de nuestra consciencia real ‘yo soy’, y por tanto nosotros como ego somos vagamente conscientes tanto de nuestra propia inmortalidad como de nuestra existencia en el sueño profundo
  4. ¿Por qué no podemos recordar en calidad de qué éramos conscientes de nosotros estando dormidos, a pesar de que podemos recordar que estábamos en ese estado?
  5. Si nos cuesta reconocer que éramos claramente conscientes de nuestra existencia en el sueño profundo, eso es porque todavía no hemos practicado estar atento a uno mismo con la suficiente intensidad y profundidad
  6. Si existimos en el sueño profundo, no podemos ser esta mente pensante, porque no existe entonces, así que para entender que no somos esta mente pensante tenemos que reconocer que existimos en el sueño profundo
  7. Nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo no es solo más útil, sino también mucho más fiable que nuestra memoria de cualquier fenómeno 
  8. Nuestro recuerdo de haber sido conscientes de nuestra existencia sin ser conscientes de nada más en el sueño profundo es lo que nos lleva a ir profundamente hacia dentro intentando atender solo a nuestra consciencia fundamental como la experimentamos en el sueño profundo

1. Nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo no proviene de la mente, sino solo de la naturaleza misma de nuestra consciencia de uno mismo siempre presente

Nuestro recuerdo de lo que experimentamos en el sueño profundo (que en el contexto de las enseñanzas de Bhagavan significa solo el sueño sin sueños) es de una naturaleza diferente al recuerdo de lo que experimentamos en sueños, o más bien, es recuerdo en un sentido diferente. En un sentido normal, el recuerdo es una impresión dejada por fenómenos que han aparecido previamente en nuestra mente, así que nuestro recuerdo de lo que experimentamos en sueños es recuerdo en este sentido estándar. En el sueño profundo, sin embargo, no hay fenómenos, tampoco hay ninguna mente en la cual pudieran aparecer o dejar una impresión, así que, aunque sí que recordamos haber estado en el sueño profundo, un estado en que no éramos conscientes de ningún fenómeno de ningún tipo, nuestro recuerdo de nuestra existencia entonces no es recuerdo en el sentido convencional. Es decir, no recordamos de qué éramos conscientes en el sueño profundo mediante el mismo mecanismo por el que recordamos los fenómenos de los que éramos conscientes en la vigilia o en los sueños.

En el sentido convencional, la memoria es una función de la mente, así que puede operar (registrar y luego recordar) solo en la vigilia y los sueños, pero no en el sueño profundo, porque la mente parece existir solo en la vigilia y los sueños pero no en el sueño profundo. Así que, ¿cómo recordamos algo del sueño profundo? ¿Cómo somos conscientes de que alguna vez hemos estado en tal estado? Si la consciencia estuviera limitada a la mente (o más bien a ego, que es la esencia de la mente, siendo el único elemento de ella que es consciente), no seríamos conscientes de ningún estado tal como el sueño profundo, porque en el sueño profundo no hay mente ni ego en absoluto. El hecho de que seamos conscientes de haber estado en un estado en el que no había ego (y en consecuencia no había mente) muestra que somos una consciencia que es más fundamental que ego y que existe independientemente de él.

Nosotros, que éramos conscientes de nuestra existencia en el sueño profundo también somos conscientes de nuestra existencia en la vigilia y los sueños, así que nuestra consciencia de nuestra existencia es permanente y no es afectada por la apariencia de ego y los fenómenos (sujeto y objetos) en la vigilia y los sueños y su desaparición en el sueño profundo. Es esta continuidad de nuestra consciencia de uno mismo lo que es experimentado por nosotros como nuestro recuerdo actual de nuestra existencia en el sueño profundo, así que a diferencia de todos los otros recuerdos, este recuerdo no se obtiene de la mente o de nada que apareciera en la mente. Se obtiene únicamente de la naturaleza misma de nuestra consciencia de uno mismo siempre presente.

2. Uḷḷadu Nāṟpadu verso 24: aunque ego como tal no existe en el sueño profundo, su esencia y realidad, sat-cit, que es nuestra consciencia fundamental ‘yo soy’, permanece ahí, así que ego recuerda ‘yo estuve dormido’ como si existiera en el sueño profundo

Paradójicamente, sin embargo, lo que ahora experimenta este recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo somos nosotros como ego, a pesar de que no existíamos como ego en el sueño profundo. Entonces, ¿cómo podemos, como ego, recordar lo que brillaba en nuestra ausencia? A pesar de que no existíamos como ego en el sueño profundo, sí existíamos como nuestra consciencia uno mismo fundamental, que es la base y esencia de ego. Es decir, ego es una forma confusa y distorsionada de consciencia de uno mismo, una consciencia de nosotros como persona (un cuerpo que consiste de cinco envolturas, concretamente un cuerpo físico, vida, mente, intelecto y voluntad), que no es lo que realmente somos, así que es una mezcla de consciencia de uno mismo pura, que es lo que realmente somos y un conjunto de adjuntos, es decir, esta persona, que es lo que ahora parecemos ser.

Como dice Bhagavan en el verso 24 de Uḷḷadu Nāṟpadu:

சடவுடனா னென்னாது சச்சித் துதியா
துடலளவா நானொன் றுதிக்கு — மிடையிலிது
சிச்சடக்கி ரந்திபந்தஞ் சீவனுட்ப மெய்யகந்தை
யிச்சமு சாரமன மெண்.

jaḍavuḍaṉā ṉeṉṉādu saccit tudiyā
duḍalaḷavā nāṉoṉ ḏṟudikku — miḍaiyilitu
ciccaḍakki ranthibandhañ jīvaṉuṭpa meyyahandai
yiccamu sāramaṉa meṇ
.

பதச்சேதம்: சட உடல் ‘நான்’ என்னாது; சத்சித் உதியாது; உடல் அளவா ‘நான்’ ஒன்று உதிக்கும் இடையில். இது சித்சடக்கிரந்தி, பந்தம், சீவன், நுட்ப மெய், அகந்தை, இச் சமுசாரம், மனம்; எண்.

Padacchēdam (separación de palabras): jaḍa uḍal ‘nāṉ’ eṉṉādu; sat-cit udiyādu; uḍal aḷavā ‘nāṉ’ oṉḏṟu udikkum iḍaiyil. idu cit-jaḍa-giranthi, bandham, jīvaṉ, nuṭpa mey, ahandai, i-c-samusāram, maṉam; eṇ.

அன்வயம்: சட உடல் ‘நான்’ என்னாது; சத்சித் உதியாது; இடையில் உடல் அளவா ‘நான்’ ஒன்று உதிக்கும். இது சித்சடக்கிரந்தி, பந்தம், சீவன், நுட்ப மெய், அகந்தை, இச் சமுசாரம், மனம்; எண்.

Anvayam (palabras reordenadas en el orden natural de prosa): jaḍa uḍal ‘nāṉ’ eṉṉādu; sat-cit udiyādu; iḍaiyil uḍal aḷavā ‘nāṉ’ oṉḏṟu udikkum. idu cit-jaḍa-giranthi, bandham, jīvaṉ, nuṭpa mey, ahandai, i-c-samusāram, maṉam; eṇ.

Traducción al español: El cuerpo insenciente no dice ‘yo’; ser-consciencia no se eleva; en medio, una cosa, ‘yo’, se eleva a la medida del cuerpo. Conoce que este es el nudo consciencia-insenciencia, cautiverio, alma, cuerpo sutil, ego, este samsara y mente.

Paráfrasis explicativa: 
El cuerpo [insenciente] jaḍa no dice ‘yo’; sat-cit [ser-consciencia] no se eleva; [pero] en medio [de estos dos] una cosa [llamada] ‘yo’ se eleva a la medida del cuerpo. Este [la espuria consciencia mezclada con adjuntos que se eleva como ‘yo soy este cuerpo’] es cit-jaḍa-granthi [el nudo (granthi) formado por el enredo de la consciencia (cit) con un cuerpo insenciente (jaḍa), atándolos juntos como si fueran uno], bandha [cautiverio], jīva [vida o alma], nuṭpa mey [cuerpo sutil], ahandai [ego], este saṁsāra [vagar, dar vueltas, movimiento perpetuo, actividad inquieta, existencia mundana, condición encarnada o el ciclo de nacimiento y muerte] y manam [mente]. Conoce.
A lo que se refiere aquí como ‘உடல்’ (uḍal), ‘cuerpo’, no es solo el cuerpo físico sino las cinco envolturas (es decir, es una combinación de cinco elementos: un cuerpo físico, vida, mente, intelecto y voluntad), porque en el verso 5 de Uḷḷadu Nāṟpadu él dijo, ‘உடல் பஞ்ச கோச உரு. அதனால், ஐந்தும் ‘உடல்’ என்னும் சொல்லில் ஒடுங்கும்’ (uḍal pañca kōśa uru. adaṉāl, aindum ‘uḍal’ eṉṉum sollil oḍuṅgum), ‘El cuerpo es una forma de cinco envolturas. Por tanto, las cinco están incluidas en el término cuerpo’, así que en este contexto ‘cuerpo’ significa toda la persona o conjunto de adjuntos que nosotros tomamos por nosotros como ego, y como dice aquí, es சட (jaḍa), insenciente o no-consciente, así que ‘no dice yo’, que es una forma metafórica de decir que no es consciente de sí mismo. A lo que se refiere como ‘சச்சித்’ (saccit), que es un compuesto de dos palabras, ‘சத்-சித்’ (sat-cit), ‘ser-consciencia’ o ‘consciencia real’, es consciencia de uno mismo pura, nuestra consciencia fundamental de nuestra propia existencia, ‘yo soy’, que es lo que somos realmente.

Aunque sat-cit, que es nuestra consciencia de nuestra propia existencia, y el cuerpo, que es no-consciente, no son obviamente la misma cosa, cuando nos elevamos y estamos como ego fusionamos estas dos cosas como si fueran una. Es decir, como ego no somos nosotros como realmente somos, es decir, puro sat-cit (libre de adjuntos), tampoco somos el cuerpo que parezcamos ser, y sin embargo usurpamos las naturalezas de los dos como si fueran nuestra propia naturaleza, porque nosotros somos conscientes de nuestra existencia como ‘yo soy’, que es la naturaleza de sat-cit, y parecemos aparecer y desaparecer, y estar confinados dentro de los límites del tiempo y del espacio, que son la naturaleza del cuerpo.

Puesto que ego no es ni sat-cit ni tampoco el cuerpo, y sin embargo parece ser una combinación de ciertas cualidades de cada uno, Bhagavan dice en la tercera oración de este verso: ‘உடல் அளவா ‘நான்’ ஒன்று உதிக்கும் இடையில்’ (uḍal aḷavā ‘nāṉ’ oṉḏṟu udikkum iḍaiyil), ‘En medio de [sat-cit y el cuerpo] una cosa, ‘yo’, se eleva a la medida del cuerpo’. A lo que se refiere como ‘நான் ஒன்று’ (nāṉ oṉḏṟu), que significa ‘una cosa, yo’ o ‘ese [llamado] yo’, es ego, el ‘yo’ que se eleva (aparece) y se aquieta (desaparece), y que parece estar limitado en tiempo y espacio a la medida del cuerpo por el que equivocadamente se tome ser actualmente. Lo que quiere decir con ‘இடையில்’ (iḍaiyil), ‘en medio de’, no es que ego se eleve literalmente en medio de sat-cit y el cuerpo, porque sat-cit es el todo infinito, puesto que es lo que únicamente existe, mientras que el cuerpo es solo una apariencia que se manifiesta solo cuando nos elevamos como ego, así que él usa este término aquí en un sentido metafórico para implicar que ego no es ni sat-cit ni el cuerpo, y sin embargo parece ser una combinación de ciertas cualidades de cada uno (al igual que podemos decir que, por ejemplo, que una historia no es ni verdadera ni falsa, sino algo en medio, queriendo decir que combina elementos tanto ficticios como factuales).

Aunque ego no es sat-cit ni tampoco el cuerpo, no podría existir sin combinar cualidades de ambos, así que es descrito como cit-jaḍa-granthi el nudo (granthi) formado por el aparente enredo de la consciencia (cit) con un cuerpo, que es no-consciente (jada), atándolos juntos como si fueran uno. Sin embargo, en esta confusa mezcla de cit y jada, solo un elemento es real, concretamente cit, que es pura consciencia, porque como todos los otros fenómenos (objetos de percepción) el cuerpo es solo una apariencia ilusoria que parece existir solo desde la visión de nosotros como ego. Por tanto, la esencia y fundamento de ego es solo sat-cit, que es nuestra consciencia fundamental ‘yo soy’, así que aunque ego como tal no existe en absoluto en el sueño profundo, su realidad existe ahí en cuanto que ‘yo soy’.    

Es decir, ego es simplemente la falsa consciencia ‘yo soy este cuerpo’, así que, puesto que ningún cuerpo parece existir en el sueño profundo, ego en sí no existe ahí. Sin embargo, en esta falsa consciencia, ‘yo soy este cuerpo’, lo único que es real es nuestra consciencia fundamental de nuestra propia existencia, ‘yo soy’, así que la misma consciencia que brilla sola como ‘yo soy’ en el sueño profundo continúa brillando en la vigilia y los sueños, y puesto que ego usurpa esta consciencia ‘yo soy’ como si fuera su propia consciencia de su existencia, recuerda ‘yo estuve dormido’ como si existiera en el sueño profundo. Es decir, incluso a pesar de que ego no existe en el sueño profundo, en la vigilia y los sueños es consciente de la continuidad ininterrumpida de su propia consciencia fundamental ‘yo soy’.  

En otras palabras, nosotros siempre existimos y somos conscientes de nuestra existencia, tanto si resultamos ser conscientes de nosotros como ‘yo soy este cuerpo’, como en la vigilia y los sueños, o simplemente como ‘yo soy’, como en el sueño profundo. Siempre somos conscientes de nuestra existencia, en primer lugar porque la consciencia uno mismo es lo que somos realmente, así que nuestra existencia (sat) y nuestra consciencia de nuestra existencia (sat-cit) son la misma cosa, y en segundo lugar porque, siendo lo que realmente somos, nuestra consciencia de nuestra existencia no cambia y por tanto no es afectada por el paso del tiempo. Como dice Bhagavan en la segunda oración de este verso, ‘சத்சித் உதியாது’ (sat-cit udiyādu), ‘ser-consciencia [o consciencia real] no se eleva’, lo que implica que nuestra consciencia fundamental de nuestra propia existencia (nuestra consciencia de uno mismo real) nunca aparece o desaparece, porque siempre permanece como es.

3. Ego es la falsa consciencia ‘yo soy este cuerpo’, así que tapa pero no oculta completamente la naturaleza de nuestra consciencia verdadera ‘yo soy’, y por tanto nosotros como ego somos vagamente conscientes tanto de nuestra propia inmortalidad como de nuestra existencia en el sueño profundo

Como ego no somos conscientes de nosotros como lo que realmente somos, porque somos conscientes de nosotros como si fuéramos un cuerpo, y somos conscientes de la mortalidad de nuestro cuerpo, y sin embargo también somos vagamente conscientes de nuestra propia inmortalidad. Por esto nuestra propia muerte nunca nos parece del todo real y por eso es natural para nosotros creer que sobreviviremos de una forma u otra la muerte de nuestro cuerpo. Podemos fácilmente concebir la muerte de nuestro cuerpo, pero a pesar de saber que nuestro cuerpo sin duda morirá tarde o temprano, nunca podemos concebir nuestra propia inexistencia. Incluso si intentamos concebir un estado en que no existamos, no podemos hacerlo del todo sin involuntaria e inevitablemente imaginarnos a nosotros de fondo siendo de alguna manera conscientes de ese estado. 

Nuestra propia existencia nos es claramente real, y es el trasfondo sobre el cual somos conscientes de todo lo demás, porque nosotros somos la consciencia en la que todas las otras cosas y estados parecen existir. Por tanto, no solo nunca podemos adecuadamente concebir nuestra propia inexistencia, sino que tampoco tenemos razón de peso para suponer que alguna vez pudiéramos ser inexistentes. La posibilidad de nuestra propia inexistencia es solo una idea, y como todos los otros fenómenos, esta idea puede aparecer solo en nuestra consciencia, así que no puede surgir independientemente de nuestra existencia. Incluso si se sostiene que aunque existamos ahora, puede que no hubiéramos existido en algún momento del pasado o que puede que no existamos en algún momento del futuro, eso solo sería posible si el tiempo existiera independientemente de nosotros, pero incluso el tiempo es algo que parece existir solo en nuestra consciencia, así que no tenemos evidencia de que pudiera existir independientemente de nuestra consciencia de él. De hecho, el tiempo parece existir solo en la vigilia y los sueños, así que aparece en nuestra consciencia en la vigilia y los sueños pero desaparece en el sueño profundo, así que es una apariencia que depende para su aparente existencia de nuestra consciencia de él. Por esto nuestra propia existencia nos es incluso más real que la existencia del tiempo o de cualquier otra cosa.

Por tanto, la elevación de nosotros como ego, la falsa consciencia ‘yo soy este cuerpo’, no oculta enteramente nuestra verdadera naturaleza, que es la verdadera, eterna e inmutable consciencia de nuestra propia existencia, ‘yo soy’. Oscurece nuestra consciencia de nuestra inmortalidad e inmutabilidad, haciéndola parecer más bien vaga e incierta, pero nunca la oculta. Igualmente, oscurece nuestro recuerdo de haber sido conscientes de nuestra existencia en el sueño profundo, haciéndolo parecer vago e incierto, pero nunca lo oculta enteramente.

4. ¿Por qué no podemos recordar en calidad de qué éramos conscientes de nosotros estando dormidos a pesar de que podemos recordar que estábamos en ese estado?

Si consideramos cuidadosamente lo que recordamos sobre haber estado dormidos, está claro que definitivamente recordamos que estábamos en tal estado, pero no recordamos exactamente qué éramos entonces. Es decir, recordamos haber estado en un estado en el que no éramos conscientes de nada más, así que debimos ser conscientes de nuestra existencia entonces, porque si no fuéramos conscientes de nuestra existencia en ese estado, no tendríamos recuerdo de haber estado en él. De hecho, no seríamos conscientes de ningún estado así, y en consecuencia nos parecería que siempre hemos experimentado una sucesión ininterrumpida de solo dos estados que se alternan, o sea, la vigilia y los sueños, y nunca hubiéramos experimentado ningún intervalo entre estados sucesivos de vigilia y sueños. Puesto que somos claramente conscientes de que experimentamos no solo dos, sino tres estados que se alternan, en dos de los cuales somos conscientes de nosotros como si fuéramos un cuerpo
 y en consecuencia somos conscientes de otros fenómenos, y en uno de los cuales no somos conscientes de un cuerpo y de ningún otro fenómeno, somos claramente conscientes de nuestra existencia no solo en vigilia y sueños sino también en el sueño profundo, a pesar de que en el sueño profundo no éramos conscientes de ninguna otra cosa.

En la vigilia y los sueños recordamos que estuvimos en el sueño profundo, pero eso es todo lo que recordamos de ese estado. En contraste con la vigilia y los sueños, podemos decir de qué no éramos conscientes en el sueño profundo, pero no podemos decir exactamente de qué éramos conscientes salvo que existíamos en ese estado. Recordamos que no éramos conscientes de nosotros como un cuerpo, pero aunque recordamos claramente que existíamos entonces, no podemos recordar claramente como qué existíamos. Recordamos que estábamos en paz y felices, porque no había nada ahí que perturbara nuestra paz y felicidad internas, pero nuestro recuerdo de esa paz y felicidad no es más claro que nuestro recuerdo de como qué exactamente existíamos entonces.

La razón por la que ahora podemos recordar claramente que éramos pero no qué éramos en el sueño profundo es muy simple. Ahora somos claramente conscientes de que somos, pero no somos claramente conscientes de qué somos, porque ahora nos tomamos equivocadamente por un cuerpo (una persona compuesta de cinco envolturas: un cuerpo físico, vida, mente, intelecto y voluntad), que no es lo que somos realmente. Lo que somos realmente nunca cambia de ninguna manera, así que lo que ahora somos realmente es lo que éramos realmente en el sueño profundo. Por tanto, puesto que como ego no somos conscientes de lo que ahora somos realmente, no podemos recordar lo que éramos realmente en el sueño profundo.  

Es decir, la propia ignorancia de uno mismo que nos impide ser consciente de uno mismo como somos realmente ahora también nos impide recordar lo que éramos realmente en el sueño profundo. Esta ignorancia de uno mismo (avidyā or ajñāna) no es otra cosa que ego, la falsa consciencia ‘yo soy este cuerpo’, así que lo que ahora somos realmente, que es lo que éramos realmente en el sueño profundo, nunca puede sernos claro mientras nos elevemos y estemos como ego.

Ego, que no es más que la falsa consciencia ‘yo soy este cuerpo’, se disuelve y desaparece completamente en el sueño profundo, si bien solo temporalmente, así que lo que queda entonces es solo la consciencia real ‘yo soy’. De lo somos realmente conscientes en el sueño profundo es, por tanto, solo nuestra propia naturaleza verdadera (ātma-svarūpa), pero esta es tapada tan pronto como nos elevamos como ego en la vigilia y los sueños, así que como ego nunca podemos reconocernos a nosotros mismos exactamente tal y como éramos en el sueño profundo. Por tanto, aunque hora recordemos claramente ser conscientes de nada más que de nosotros en el sueño profundo, no podemos recordar claramente en calidad de qué éramos conscientes de nosotros.  

Solo cuando no nos elevamos como ego, como en el sueño profundo, somos conscientes de nosotros por lo que realmente somos, porque cuando la falsa consciencia ‘yo soy este cuerpo’ es eliminada (ya sea temporalmente o para siempre), lo que queda es solo nuestra consciencia real ‘yo soy’. Sin embargo, aunque entonces éramos claramente conscientes de nosotros por lo que realmente somos, nuestro recuerdo de esa consciencia clara es oscurecido por la elevación de nosotros como ego en vigilia y sueños, así que si queremos perdernos para siempre en la claridad absoluta de la consciencia uno mismo que experimentamos en el sueño profundo, tenemos que erradicar ego totalmente, lo cual podemos hacer solo por una intensa investigación de nosotros ya sea en la vigilia o en los sueños.

5. Si nos cuesta reconocer que éramos claramente conscientes de nuestra existencia en el sueño profundo, eso es porque todavía no hemos practicado la atención a uno mismo con la suficiente intensidad y profundidad

Espero que lo que he explicado en las cuatro secciones anteriores sea suficiente como para que te permita resolver las preguntas que hiciste en tu comentario, pero en caso de que no lo sean, las abordaré todas ellas individualmente en estas cuatro últimas secciones.

Tu primera pregunta era, ‘¿Por qué el recuerdo de haber existido en sueños es mucho más claro que el recuerdo de haber existido en el sueño profundo?’ Para responder esto tenemos que considerar cuál nos parece ahora más claro, nuestra consciencia presente de fenómenos o nuestra consciencia presente de nuestra existencia. Durante todo, si no la mayor parte del tiempo en vigilia y sueños, nuestra atención está centrada en fenómenos más que en nosotros, así que puede parecernos que la apariencia de fenómenos nos es más clara que nuestra consciencia de nosotros, pero si tal es el caso, eso indica que estamos tan habituados a pasar por alto nuestra consciencia fundamental uno mismo que no podemos ver que en realidad es más clara de lo que cualquier otra cosa pudiera serlo jamás.

Mientras más practiquemos la atención a uno mismo, más claro estará para nosotros que, lo que siempre está brillando, más claramente que ninguna otra cosa, es solo nuestra propia consciencia uno mismo. Al igual que una pantalla de cine es el trasfondo inmutable y constante en el cual todas las imágenes de la película aparecen y desaparecen, nuestra consciencia fundamental uno mismo es el trasfondo inmutable y constante en el cual todos los fenómenos aparecen y desaparecen. Si solo estamos interesados en ver una película, puede que pasemos por alto la pantalla en la cual está apareciendo, pero incluso cuando la ignoramos, la existencia de la pantalla nos es perfectamente clara. De igual modo, si solo estamos interesados en ser conscientes de fenómenos, puede que pasemos por alto nuestra propia consciencia uno mismo en la cual están apareciendo, pero, incluso cuando la ignoramos, la existencia de nuestra propia consciencia de uno mismo nos es siempre perfectamente clara. Si estamos más interesados en atender a nuestra propia consciencia uno mismo que en ser conscientes de cualquier fenómeno, seríamos capaces de ver lo perfectamente clara que nuestra propia consciencia uno mismo siempre es.

Si lo que experimentamos en sueños nos parece más claro que de lo que éramos conscientes en el sueño profundo, eso es porque ahora estamos más interesados en ser conscientes de fenómenos que en atender a nuestra propia consciencia uno mismo. Tu pregunta implica que para ti ‘el recuerdo de haber existido en sueños es mucho más claro que el recuerdo de haber existido en el sueño sin sueños’, pero la razón de esto es que en sueños eras consciente de fenómenos mientras que en el sueño profundo no eras consciente de ningún fenómeno, así que tu recuerdo de ser consciente de fenómenos en sueños deja claro para ti que existías entonces, mientras que la ausencia de cualquier recuerdo de ser consciente de fenómenos en el sueño profundo hace que te parezca no recordar tan claramente haber existido entonces.

Nuestra consciencia de fenómenos depende de nuestra consciencia fundamental de nosotros, y no al revés, pero para los que nunca han intentado estar atento a sí mismo, o no lo han practicado lo suficiente, puede parecer que uno no es consciente de uno mismo a menos que uno sea consciente de fenómenos. Por esto la mayoría de la gente cree que no somos conscientes de nosotros mismos en absoluto en el sueño profundo, y es por lo que tú crees que no eres tan claramente consciente de tu existencia en el sueño profundo como lo eres en los sueños.

La diferencia entre nuestra consciencia de nosotros en la vigilia o los sueños y en el sueño profundo es que en la vigilia y en los sueños somos conscientes de nosotros como un cuerpo, mientras que en el sueño profundo somos conscientes de nosotros solo como somos realmente siempre. Por tanto, la respuesta a tu segunda pregunta ‘O ¿es que en el caso de los sueños lo que es más claro para mí es solo el recuerdo de haber existido como algún cuerpo y no el recuerdo de simplemente existir?’, es sí. Porque ahora eres consciente de tu existencia como si fueras un cuerpo, y como en sueños eras igualmente consciente de tu existencia como si fueras un cuerpo, está claro para ti que eras consciente de tu existencia en sueños, mientras que no parece tan claro para ti que fueras consciente de tu existencia en el sueño profundo, puesto que entonces no eras consciente de ti mismo como un cuerpo.

Por tanto, tu dificultad para reconocer que eras claramente consciente de tu existencia en el sueño profundo es por el hecho de no haber practicado la atención a ti mismo con la suficiente intensidad y profundidad. Sin embargo, tu interés en este tema sin duda te motivará a continuar intentando estar atento a ti mismo, y mientras más lo intentes, más claro verás que siempre eres claramente consciente de ti mismo, tanto si eres también consciente de otras cosas, como en la vigilia y los sueños, como si no, como en el sueño profundo.

No solo somos claramente conscientes de nuestra existencia en el sueño profundo, sino que, de hecho, somos más claramente conscientes de nuestra existencia entonces de lo que lo somos en vigilia y sueños, porque en vigilia y sueños mezclamos y confundimos nuestra consciencia de nuestra propia existencia con la aparente existencia de un cuerpo, mientras que en el sueño profundo somos conscientes de nosotros como somos realmente, sin ninguna mezcla ni confusión. 

6. Si existimos en el sueño profundo, no podemos ser esta mente pensante porque no existe entonces, así que para entender que no somos esta mente pensante tenemos que reconocer que existimos en el sueño profundo

Tu tercera pregunta era ‘Pero, ¿de qué otra forma pensar en el sueño profundo para intentar ver que tampoco somos esta mente pensante?’ Pensar es el proceso por el que formamos pensamientos en nuestra consciencia, así que nuestra formación (creación) de pensamientos y nuestra consciencia (percepción) de ellos son la misma cosa, y por tanto, puesto que todos los fenómenos son simplemente pensamientos (fenómenos mentales), según Bhagavan ningún fenómeno es creado o existe independientemente de nuestra percepción de él. Esta visión es luego llamada
 dṛṣṭi-sṛṣṭi-vāda, el argumento (vāda) de que solo la percepción (dṛṣṭi) es creación (sṛṣṭi), y que está claramente ilustrado por los sueños, en los que todo lo que parece existir es creado únicamente por nuestra percepción de ello. Puesto que elemento percibidor de la mente es lo se llama ego, a lo que te refieres con ‘esta mente pensante’ es simplemente ego.

Como dice Bhagavan en el verso 25 de Uḷḷadu Nāṟpadu, ego es un fantasma sin forma que se manifiesta, se mantiene, se alimenta a sí mismo y florece solo ‘agarrando forma’, así que puesto que es sin forma, ‘forma’ significa cualquier cosa distinta de sí mismo, es decir, cualquier fenómeno, y puede ‘agarrar’ fenómenos solo siendo consciente de ellos. Dicho de otro modo, ego se manifiesta, se mantiene, se alimenta a sí mismo y florece únicamente percibiendo fenómenos, los cuales trae a una aparente existencia en base a su simple percepción de los mismos.

Sin percibir fenómenos, el propio ego no parecería existir, así que, puesto que ningún fenómeno es percibido en el sueño profundo, ego no existe ahí. Por lo tanto, si existimos en el sueño profundo, no podemos ser este ego, esta mente pensante, así que para entender que no somos esta mente pensante tenemos que reconocer que sí que existimos en el sueño profundo.

Podemos estar seguros de que existíamos en el sueño profundo, a pesar de que ego no existía entonces, solo en la medida en que seamos capaces de reconocer claramente que éramos conscientes de nuestra existencia entonces, y como he explicado más arriba, el medio más eficaz para reconocer esto clara e indudablemente es intentar de manera paciente y persistente estar tan intensamente atento a uno mismo como podamos. Mientras más practiquemos la atención a uno mismo, más nos familiarizaremos con la consciencia de nosotros mismos distinta del cuerpo y de todos los otros fenómenos, y así podremos reconocer más claramente que éramos conscientes de nosotros mientras dormíamos a pesar de no ser conscientes de ninguna otra cosa más. 

Sin embargo, incluso si todavía no hemos practicado la atención a uno mismo lo suficientemente como para reconocer claramente que sí que recordamos ser conscientes de nuestra existencia en el sueño profundo, podemos reconocer esto conceptualmente considerando cuidadosamente lo que recordamos del sueño profundo. Claramente recordamos ‘yo estaba dormido’, y podemos distinguir el sueño profundo de la vigilia y los sueños, así que nos debería quedar claro que debimos haber sido conscientes de ser en tal estado. Si no fuéramos conscientes de estar en él, no seríamos conscientes de la existencia de ese estado en absoluto.

Es decir, si solo fuéramos conscientes en vigilia y sueños no lo fuéramos en absoluto en el sueño profundo, nos parecería que lo que experimentamos es solo una sucesión ininterrumpida de estados que se alternan de vigilia y sueños sin ningún hueco o intervalo discernible entre estados sucesivos de vigilia o sueños. Por tanto, puesto que somos conscientes de tal intervalo en el que no somos conscientes de ningún fenómeno, debemos haber sido conscientes de ser (o estar) en ese intervalo, que es lo que llamamos sueño profundo. Por tanto, puesto que éramos conscientes de ser (o estar) en el sueño profundo, podemos estar seguros de que existíamos entonces, así que puesto que ego, el elemento pensante de la mente, no existía ahí, debería quedarnos claro que ego no puede ser lo que somos realmente.

7. Nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo no es solo más útil, sino mucho más fiable que nuestro recuerdo de cualquier fenómeno

Tu cuarta pregunta era 
¿Bajo qué fundamento rechazar el recuerdo de la infancia y aceptar el recuerdo del sueño profundo de anoche?’ Asumo que lo que quieres decir por ‘recuerdo de la infancia’ no es simplemente recuerdo de nuestra existencia entonces sino recuerdo de algunas cosas (fenómenos) que experimentamos entonces, mientras que nuestro recuerdo del sueño de anoche no es un recuerdo de ningún fenómeno sino solo recuerdo de nuestra existencia en un estado desprovisto de fenómenos.

Un recuerdo de nuestra infancia o cualquier otro fenómeno es un tipo de percepción interna de impresiones mentales que creemos que se corresponden con fenómenos que experimentamos en el pasado, pero nunca podemos estar seguros de que experimentamos tales cosas entonces. Si hubiéramos venido a la existencia como ego hace solo cinco minutos junto con un conjunto de recuerdos de una infancia y de una edad adulta que realmente nunca experimentamos, esos recuerdos nos parecerían no menos reales ahora que si hubieran sido recuerdos de una infancia y de una edad adulta que realmente hubiéramos experimentado.

Según Bhagavan, nuestro estado actual, que ahora nos parece ser la vigilia, es realmente solo un sueño, como también lo es cualquier estado en el que seamos conscientes de fenómenos, así que todos nuestros recuerdos actuales son solo una parte de este sueño. Por tanto, no podemos estar seguros de si nuestros recuerdos actuales de nuestra infancia, o del año pasado o de ayer son cosas que realmente experimentamos o no, pero cualquiera que sea el caso no nos supone diferencia alguna ahora, porque en cualquiera de los casos nos parecen igualmente reales.

Si nuestro objetivo es solo conocer lo que somos realmente, no tenemos que preocuparnos por cualquier recuerdo que tengamos de fenómenos, porque ningún fenómeno puede ser lo que somos realmente, puesto que todos los fenómenos aparecen y desaparecen en nuestra consciencia, y nosotros existimos y somos conscientes tanto si aparecen como si no. Nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo, por otro lado, es algo que debería preocuparnos, porque recordamos haber existido en el sueño profundo sin haber sido conscientes de ningún fenómeno, así que esto prueba sin lugar a dudas que ningún fenómeno puede ser lo que somos realmente.

Puesto que no podemos estar seguros de que ningún recuerdo que tengamos de fenómenos se corresponde con algo que realmente hayamos experimentado en el pasado, ¿cómo podemos estar seguros de nuestro recuerdo de haber existido en el sueño profundo? Como he explicado en la primera sección de este artículo, a diferencia de todos nuestros otros recuerdos, nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo no se obtiene de la mente sino solo de la incesante continuidad de nuestra consciencia de uno mismo siempre presente, así que es mucho más fiable que cualquier otro recuerdo que podamos tener.

En último término, lo único de lo que podemos estar totalmente seguros es de nuestra consciencia de nuestra existencia aquí y ahora, porque si no existiéramos, no podríamos ser conscientes de nada, ya sea real o ilusorio. Todo lo demás de lo que ahora somos conscientes podría ser simplemente una ilusión (y según Bhagavan es solo una ilusión), pero nuestra consciencia de nuestra propia existencia no puede ser una ilusión, porque nosotros debemos existir como consciencia para ser conscientes de cualquier ilusión. Incluso el tiempo podría ser una ilusión, porque como todos los otros fenómenos, aparece en vigilia y sueños pero desaparece en el sueño profundo, así que sat-cit, nuestra consciencia de nuestra propia existencia, ‘yo soy’, es más indudablemente real que el tiempo o que cualquier otra cosa.

Puesto que nuestra consciencia de nuestra existencia es tan cierta, y la realidad del tiempo es tan incierta, tenemos más motivo para dudar de la existencia del tiempo del que tenemos para dudar de la existencia de nosotros en cualquier momento del pasado o del futuro. Por tanto, nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo no es solo más útil sino mucho más fiable que nuestro recuerdo de cualquier fenómeno que parezca haber aparecido en nuestra mente en algún momento del pasado.

8. Nuestro recuerdo de haber sido conscientes de nuestra existencia sin ser conscientes de nada más en el sueño profundo es lo que nos lleva a ir profundamente dentro de nosotros intentando atender solo a nuestra consciencia fundamental de uno mismo como la experimentamos en el sueño profundo

Tu quinta y última pregunta era, ‘¿debería descartarse todo junto?’, en la que asumo que lo que querías decir con ‘todo’ es el recuerdo (o la memoria). Obviamente necesitamos memoria para abrirnos paso en este sueño nuestro, así que para propósitos mundanos no tenemos más opción que confiar en nuestros recuerdos de los fenómenos. Incluso para seguir el camino de Bhagavan usamos nuestro recuerdo de sus enseñanzas y de nuestro entendimiento de ellas, así que la memoria juega un rol adecuado en todos los aspectos de nuestra vida como persona.

Sin embargo, como dijo en la oración final del
 párrafo decimosexto de Nāṉ Ār?, ‘கற்றவை யனைத்தையும் ஒருகாலத்தில் மறக்க வேண்டிவரும்’ (kaṯṟavai y-aṉaittaiyum oru-kālattil maṟakka vēṇḍi-varum), ‘En algún momento será necesario olvidar todo lo que uno ha aprendido’, porque la memoria pertenece a nosotros solo como ego, así que al final debemos estar dispuestos a desecharla totalmente junto con ego. Incluso nuestro recuerdo de nuestra existencia en el sueño profundo pertenece a nosotros solo como ego, en el sentido de que es solo como ego que recordamos haber estado dormidos, a pesar de que en el sueño profundo no existíamos como ego sino solo como pura consciencia, que es lo que somos realmente.

Sin embargo, hasta que estemos dispuestos a rendirnos totalmente junto con todos nuestros recuerdos, debemos por necesidad continuar usando nuestros distintos tipos de memoria, cada uno en su apropiado ámbito. En el ámbito de la investigación quién soy yo, el recuerdo más importante que tenemos es nuestro claro recuerdo de haber existido y de haber sido conscientes de nuestra existencia sin ser conscientes de nada más en el sueño profundo, porque este recuerdo es lo que nos lleva a ir profundamente dentro de nosotros intentando atender únicamente a nuestra consciencia fundamental, ‘yo soy’, como la experimentamos en el sueño profundo, y por tanto excluyendo todo lo demás de nuestra consciencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario