domingo, 24 de marzo de 2024

¿Debemos purificar nuestra mente por otros medios antes de que podamos practicar ātma-vicāra?

Artículo traducido del original en inglés de Michael James que está en su blog con fecha 25 de septiembre de 2018: https://happinessofbeing.blogspot.com/2018/09/must-we-purify-our-mind-by-other-means.html

Este artículo está adaptado de una serie de mensajes que intercambié con una amiga por WhatsApp.
  1. El único yātrā real (peregrinaje) es el yātrā interior que Bhagavan nos ha enseñado
  2. Si tenemos siquiera la más mínima inclinación por practicar ātma-vicāra, ya hemos obtenido suficiente citta-śuddhi por otros medios
  3. Para seguir este camino debemos estar dispuestos a entregarnos a uno mismo junto con todas nuestras preocupaciones y ansiedades, gustos y aversiones, esperanzas y miedos
1. El único yātrā real (peregrinaje) es el 
yātrā
 interior Bhagavan nos ha enseñado

Mi amiga me escribió sobre una amiga suya que acababa de regresar de un viaje a Kedarnath (un templo en lo alto de los Himalayas), donde había meditado y conocido a babajis (hombres santos), y que estaba planeando con mucha ilusión un viaje más difícil a Kailash y Manasarovar, donde quería quedarse un mes viviendo como una asceta. Ella dice que su amiga quería que la acompañara, pero que ella no tenía inclinación de emprender un viaje así. Sin embargo, cuando ella comparó su sencillo viaje de la investigación quién soy yo con viajes tan difíciles, se sintió mal y se preguntó si realmente el camino espiritual puede ser tan simple y suave como parece ser el camino de Bhagavan. Como respuesta le escribí lo siguiente:

Dichos yātrās externos [peregrinajes o viajes espirituales] son buenos en una cierta fase de nuestro desarrollo espiritual, pero tarde o temprano, tenemos que dejar todos los esfuerzos externos. En último término, el único yātrā real es el yātrā interior que Bhagavan nos ha enseñado, es decir, el camino simple de la investigación quién soy yo y de la entrega de uno mismo.

Si los demás se entusiasman con los yātrās exteriores, no deberíamos desalentarlos porque, quizás, eso es lo más apropiado para ellos ahora, pero nosotros no tenemos que seguirlos, porque tenemos nuestro propio yātrā que atender. Nuestro yātrā interior puede que no tenga tanto glamour como algunos yātrās externos, pero da muchos más frutos.

Antes de llegar a Bhagavan, yo había caminado hasta Amarnath, Kedarnath, Badrinath, Yamunotri y otros lugares así, y, como era joven y nuevo en India, todo eso fue una experiencia interesante, pero, si de algo saqué un beneficio duradero de visitar dichos lugares, es que mis viajes finalmente me llevaron a Tiruvannamalai, donde supe de Bhagavan y de sus enseñanzas.

2. Si tenemos la más ligera inclinación para practicar ātma-vicāra, ya hemos ganado la suficiente citta-śuddhi por otros medios


En respuesta a esto, mi amiga respondió: «¡Sí! Me doy cuenta de que el último yatra que lleva a la propia liberación es el yatra interior de la investigación quién soy yo el. Sin embargo, ¿no es el Bhakti/Yoga un precursor para hacer la indagación de uno mismo? ¿No es necesario PURIFICAR LA MENTE antes de que pasemos a Atma-Vichara? De hecho, Bhagavan mencionó esto él mismo en el Ramana Gita». Luego adjuntó una foto de los versos del 8 al 10 del capítulo 7 de Śrī Ramaṇa gītā y me pidió que explicara la respuesta que Bhagavan dio ahí.

En Śrī Ramaṇa gītā 7.8, está registrado que alguien de nombre Karshni le preguntó a Bhagavan: «¿Quién puede considerarse apto para la indagación de uno mismo? ¿Puede uno por sí mismo saber si es apto?», y en los versos del 9 al 11 está registrado que Bhagavan respondió:

Aquel cuya mente se ha purificado mediante upāsana [prácticas de devoción] y otros medios, o por mérito que se ha adquirido en vidas pasadas, que percibe las imperfecciones del cuerpo y de los objetos de los sentidos, y que siente una total aversión siempre que su mente tiene que funcionar con los objetos de los sentidos y que se da cuenta de que el cuerpo es impermanente, es una persona apta para la indagación de uno mismo.

Por medio de estas dos señales, es decir, por un sentido de la transitoriedad del cuerpo y por el desapego de los objetos de los sentidos, se puede saber si uno es apto para la indagación de uno mismo.

Como le expliqué a mi amiga, Ramaṇa gītā no representa verdaderamente las enseñanzas de Bhagavan. Hay algunas enseñanzas útiles en él, pero, en su totalidad, tergiversa sus enseñanzas, porque es un registro selectivo y tendencioso de algunas de sus respuestas a preguntas que le hicieron Kavyakantha y sus seguidores, cuyo propósito no era saber cómo erradicar ego, sino solo obtener su aprobación para sus propios propósitos, ambiciones y creencias, que incluyen obtener śakti y siddhis para recuperar su idea del dharma de los Vedas y de una sociedad védica.

Con respecto a estos versos en particular, no son probablemente las palabras exactas de Bhagavan, porque parecen exagerar el grado de vairāgya que es necesario para que uno empiece a practicar ātma-vicāra (la investigación quién soy yo o indagación de uno mismo). Dicho grado de vairāgya se obtendrá mediante la práctica persistente de ātma-vicāra, pero para empezar a practicar, solo necesitamos una pequeña cantidad.

Sin embargo, como dan a entender estos versos, para practicar ātma-vicāra tenemos que tener un cierto grado de vairāgya (libertad de rāga: deseo, apego, pasión, gusto, interés o preocupación), y vairāgya llega con la purificación mental, que se puede alcanzar hasta cierto punto por otros medios que no sean ātma-vicāra. La razón por la que vairāgya es necesario es que el deseo (rāga) es lo que impulsa la mente a que vaya hacia fuera, así que ni siquiera estaremos dispuestos a intentar girar nuestra mente hacia dentro para ser solo consciente de uno mismo hasta que nuestro deseo de ir hacia fuera se reduzca, al menos, hasta cierto punto. Y, dado que los gustos, aversiones, deseos, apegos y demás son las impurezas en nuestra mente, la pureza mental (citta-śuddhi) y vairāgya son sinónimos.

Después de adjuntar una foto de estos versos, mi amiga preguntó «¿puede una persona empezar su viaje directamente con la indagación de uno mismo, es decir, incluso antes de purificar su mente totalmente? ¿Ayudará Vichara simultáneamente a purificar la mente y a eliminar las vasanas?», a lo que respondí:

Sí, sin duda ātma-vicāra es la manera más eficaz de purificar la mente. En el verso 8 de Upadēśa undiyār, Bhagavan se refiere a ātma-vicāra como ananya-bhāva (meditación en lo que no es otro, es decir, uno mismo) y dice que, de todo, es lo mejor (uttamam), que, en el contexto de los cinco versos anteriores significa que es la mejor o la forma más eficaz de todos los medios para purificar la mente o la voluntad.

¿Cuáles son las impurezas en nuestra mente que hay que eliminar? Solo las viṣaya-vāsanās, nuestras inclinaciones o deseos de experimentar cualquier cosa diferente de uno mismo. Por tanto, el medio directo para erradicar dichas impurezas es cultivar la inclinación opuesta, es decir, el amor por ser consciente solo de uno mismo, y podemos cultivar dicho amor solo intentando de manera persistente girar nuestra mente de vuelta hacia dentro para ser consciente solo de uno mismo.

Esto es lo que Bhagavan da a entender en los párrafos 10 y 11 de Nāṉ ār?, donde dice que, para destruir todas las viṣaya-vāsanās, debemos aferrarnos con firmeza a ātma-vicāra (o a svarūpa-dhyāna, la contemplación de uno mismo o la atención quién soy yo, como también se refiere a ella). En mi último artículo [concretamente Like everything else, karma is created solely by ego’s misuse of its will (cittam), so what needs to be rectified is its will] he explicado todo esto con mucho detalle.

Un cierto grado de pureza mental es necesario, por supuesto, para que al menos empecemos a practicar la investigación quién soy yo, porque, si nuestras viṣaya-vāsanās son demasiado fuertes, no tendremos inclinación alguna o gusto por girar nuestra atención hacia dentro. Así pues, ¿cuál es la señal de que hemos obtenido el grado que hace falta de citta-śuddhi [pureza de la mente o de la voluntad] para empezar a practicar ātma-vicāra? Si tenemos un gusto por intentar practicarla, eso en sí es prueba suficiente de que ya hemos adquirido el grado que hace falta de citta-śuddhi.

Por tanto, aunque Bhagavan a veces reconocía, como en la respuesta registrada en estos versos de Ramaṇa gītā, que hace falta citta-śuddhi para seguir este camino, esto no debería hacer sentir a nadie que no es apto o que no está cualificado para practicar ātma-vicāra. Siempre y cuando nos guste intentarlo, estamos cualificados para hacerlo.

No podemos purificar nuestra mente completamente por algún otro medio diferente que no sea ātma-vicāra, así que sería ridículo esperar a que nuestra mente esté totalmente purificada antes de intentar practicar ātma-vicāra. Nunca ocurrirá, y, por tanto, nos quedaríamos esperando por toda la eternidad. Así pues, tan pronto como tengamos la más mínima inclinación a practicar ātma-vicāra, ya hemos ganado el suficiente citta-śuddhi por otros medios, así que podemos confiadamente dejar de lado todas las otras prácticas y dedicarnos a la simple práctica de la investigación quién soy yo y de la entrega de uno mismo.

3. Para seguir este camino, debemos estar dispuestos a entregarnos a uno mismo junto con todas nuestras inquietudes y preocupaciones, gustos y aversiones, esperanzas y miedos


En respuesta a esto, mi amiga escribió: «como Atma-Vichara es tan tan simple, (tristemente) a menudo necesito que alguien me lo confirme. Como ya antes te había comentado, siento ¿cómo puedo tenerlo de manera tan fácil cuando santos como Tukaram, Mirabai y Cristo, todos ellos pasaron penurias durante sus vidas? Sigo pensando que todas esas penurias y perseverancia son un precursor para la indagación quién soy yo. Perdona que te siga haciendo la misma pregunta, incluso después de que me lo hayas explicado tan bien antes. Sin embargo, de alguna manera la duda sigue viniendo y necesito un empujón desde fuera», a lo cual respondí:

Somos extremadamente afortunados, porque al haber caído en la telaraña de la gracia de Bhagavan, ahora tenemos un asiento en un tren expreso de superlujo, así que lo único que tenemos que hacer es poner a un lado nuestro equipaje y viajar a gusto hasta que el tren nos lleve a nuestro destino. Solo tenemos que estar dispuestos a poner a un lado nuestro equipaje. Es decir, entregarnos uno mismo junto con todas nuestras inquietudes y preocupaciones, gustos y aversiones, esperanzas y miedos.

Si se lo permitimos, él llevará toda nuestra carga por nosotros. Incluso si no se lo permitimos, lo hará de todas formas, pero nosotros sufriremos innecesariamente. Así pues, déjale todas tus inquietudes a él. Eso es todo lo que nos pide.

- - - - -

Mi amiga respondió a esto y terminó diciendo «no debería juzar o siquiera intentar decidir lo que debería hacer. Dejar que todo ocurra por sí solo», a lo que respondí:

Sí, todo está ocurriendo perfectamente por su gracia. Nosotros solo tenemos que dejar de interferir, lo que significa que tenemos que dejar de surgir como ego.

No hay comentarios:

Publicar un comentario