Un amigo me escribió hace poco:
¿Puedes decirme desde tu experiencia si la práctica de la investigación quién soy yo es algo que empezó de una manera "equivocada" y evolucionó hacia una práctica correcta con el paso de los años?
Creo que tengo una comprensión intelectual adecuada de cómo realizar la investigación quién soy yo, pero en la práctica, me veo atrapado una y otra vez: intento ser consciente solo de mí mismo, pero, como no puedo hacer de mí un objeto, mi atención siempre se posa en objetos sutiles. Lleva su tiempo darse cuenta de esto, entonces intento dirigir mi atención a mí mismo de nuevo, lo que me lleva a que se pose de nuevo en otro objeto sutil, etc. Siento que dirigir mi atención ocurre solo en la esfera de la mente y parezco no ser capaz de investigar a ese uno que está dirigiendo su atención / atendiéndose a mí mismo porque no tengo la suficiente práctica como para atender a cualquier cosa que sea diferente de los objetos. ¿Tiene que continuar esta búsqueda de mi atención que se posa en los objetos hasta que adquiera la habilidad de trascenderla y atenderme a mí mismo?
Y, ¿no está la actitud de «ahora voy a intentar dirigir mi atención a mí mismo» equivocada en sí misma porque el yo en esta oración solo puede atender a objetos? ¿No tengo que investigar, en vez de eso, de dónde surgió esta atención? Porque eso soy incapaz de hacerlo ahora.
Este artículo está adaptado de la respuesta que le escribí:
1. Este es un camino de investigación, así que, mientras más nos investiguemos a uno mismo, más enfocada y afinada se volverá nuestra investigación
2. Puesto que nosotros no somos un objeto, ¿cómo es posible atenderse a uno mismo?
3. Todos los pensamientos o fenómenos surgen solo de uno mismo como ego, así que, investigar dónde surgieron significa investigarse a uno mismo
4. Aunque en realidad no hay nada más fácil que ser atentamente consciente de uno mismo, para serlo, debemos estar dispuestos a renunciar (rendir) ego y todo lo demás
1. Este es un camino de investigación, así que, mientras más nos investiguemos a uno mismo, más enfocada y afinada se volverá nuestra investigación
A no ser que hayamos malentendido totalmente la teoría de la investigación quién soy yo (es decir, los principios más elementales de las enseñanzas de Bhagavan, como que no somos el cuerpo, la mente o ningún otro objeto percibido, y por tanto, que para investigar lo que realmente somos, tenemos que atendernos solo a uno mismo, el sujeto o el que percibe), no es posible que hagamos la investigación quién soy yo de una manera equivocada. Puede que nos estemos investigando con una mayor o menor perfección, pero, por muy imperfecta que sea nuestra atención a uno mismo, no está mal, sino que es solo un paso en el camino hacia una atención más perfecta a uno mismo.
Bhagavan llamó a este camino ātma-vicāra, que significa investigación de uno mismo, por una buena razón, y es que, cuando empezamos cualquier investigación, no sabemos qué vamos a aprender por el camino, y, mientras más aprendemos de ella, más enfocada y afinada se vuelve nuestra investigación. Lo que aprendemos de la investigación quién soy yo no son hechos ni información, como en cualquier otra investigación, sino una claridad cada vez más profunda y sutil de consciencia de uno mismo, y, por tanto, de comprensión, y esta claridad es lo que nos permite que vayamos más profundamente en nuestra práctica.
Si un científico o un detective empieza a investigar algo, puede que al principio, siga varias pistas equivocadas, pero, al hacerlo, se da cuenta de qué es lo que no debería investigar, y, de esa manera, se da cuenta con mayor precisión qué es lo que debería investigar. Del mismo modo, como dices, cuando empezamos la investigación quién soy yo, puede que descubramos que eso a lo que atendemos no es uno mismo, el sujeto, sino algún objeto sutil, pero, cuando reconocemos esto, vemos que hay una necesidad de refinar nuestra atención a uno mismo absteniéndonos de atender hasta al objeto más sutil.
Es en este momento cuando hace falta una comprensión más profunda, sutil y clara de las enseñanzas de Bhagavan. Aunque la práctica se describe como atenderse a uno mismo, tenemos que entender que la atención a uno mismo es fundamentalmente diferente de la atención a cualquier otro objeto, porque lo que intentamos atender es solo a uno mismo, que nunca puede ser un objeto.
Los objetos y los fenómenos son cosas que aparecen y desaparecen de nuestra consciencia, mientras que nosotros somos la consciencia en que estos aparecen y desaparecen, así que, en cuanto que la consciencia que percibe, somos relativamente constantes. Cuando nosotros desaparecemos como sujeto o percibidor, como en el sueño profundo, todos los objetos desaparecen con nosotros, y reaparecen solo cuando nosotros reaparecemos como el percibidor, ya sea en vigilia o en un sueño. Por tanto, a lo que tenemos que atender no es a ningún objeto, sino solo a uno mismo, a la consciencia en la cual, a la cual y por la cual todos ellos aparecen y desaparecen.
Ni siquiera esta consciencia es nuestra naturaleza real, sino ego, porque aparece solo en la vigilia y los sueños y desaparece en el sueño profundo, pero lo que forma su base es la consciencia real que somos realmente, es decir, la consciencia pura, libre de adjuntos y eterna «yo soy», que existe y brilla no solo en la vigilia y los sueños, sino también en el sueño profundo. Ego, que es la falsa consciencia en la que y a la que aparecen y desaparecen objetos, es como una serpiente ilusoria, mientras que nuestra naturaleza real (ātma-svarūpa), que es la consciencia pura «yo soy», es como la soga que parece ser la serpiente ilusoria. Igual que la única forma de ver que lo que parece ser una serpiente es en realidad solo una soga es mirarla con mucha atención, la única forma de ver que lo que ahora parece ser este ego es en realidad simplemente consciencia pura es atenderlo con mucha intensidad.
2. Puesto que nosotros no somos un objeto, ¿cómo es posible atenderse a uno mismo?
Estamos tan acostumbrados a atender a objetos que, al principio, puede parecer imposible que nos atendamos a uno mismo, el sujeto. Por eso preguntas «y, ¿no está equivocada, en sí misma, la actitud de «ahora voy a intentar dirigir mi atención a mí mismo, porque el yo de esta oración solo puede atender a objetos?», pero la respuesta es que el yo al que te refieres es uno mismo como ego, y, aunque nuestra naturaleza como ego es siempre atender a objetos, podemos atendernos, en vez de eso, a uno mismo, si intentamos hacerlo.
Podemos entender esto si consideramos qué es la atención realmente. Es un enfoque selectivo de nuestra consciencia. Es decir, en cualquier momento, en la vigilia o en sueños, muchas cosas aparecen en nuestra consciencia, pero no podemos ser igualmente consciente de todas ellas simultáneamente, así que podemos enfocar de manera selectiva nuestra consciencia, de forma que predomine nuestra consciencia de una cosa o un grupo de cosas sobre todas las demás cosas. Este enfoque selectivo de nuestra consciencia es lo que llamamos atención.
En el sueño profundo no podemos atendernos a uno mismo, porque no somos consciente de ninguna otra cosa aparte de uno mismo, así que no existe un campo (o espacio) para que enfoquemos selectivamente nuestra consciencia en nuestra consciencia de uno mismo antes que en cualquier otra cosa. Por tanto, la atención es una característica o habilidad de ego y no de nuestra naturaleza real, porque nuestra naturaleza real nunca es consciente de ninguna otra cosa aparte de sí misma (de uno mismo).
En vigilia y sueños podemos atender a cualquier cosa de la que seamos o podamos ser consciente. Esto no solo incluye a cualquier objeto o fenómeno, sino también a uno mismo, porque, tanto si somos consciente de otras cosas, como lo somos en la vigilia y los sueños, o no somos consciente de nada, como en el sueño profundo, siempre somos consciente de uno mismo. Nunca existe un momento en que no seamos consciente de uno mismo, porque, como a menudo señalaba Bhagavan, la consciencia de uno mismo (nuestra consciencia fundamental de nuestra propia existencia «yo soy») es como la pantalla de un cine. Igual que la pantalla es el trasfondo en la que aparecen y desaparecen todas las imágenes, la consciencia de uno mismo es la pantalla en que, tanto ego como todos los otros fenómenos, aparecen y desaparecen, y al igual que la pantalla permanece sin ningún cambio, sin ser afectada y siempre presente haya imágenes sobre ella o no, la consciencia de uno mismo permanece sin cambio, sin ser afectada y siempre presente tanto si aparecen en ella ego y los fenómenos como si no lo hacen.
Sin embargo, aunque siempre somos consciente de uno mismo como «yo soy», en la vigilia y sueños, por lo general estamos más interesados en ser consciente de otras cosas que en solo ser consciente de uno mismo, así que nos hemos habituado a atender a los fenómenos, y, como todos los fenómenos, hasta los más sutiles, son relativamente burdos, atendiéndolos constantemente, hemos convertido a nuestra atención en un instrumento relativamente poco afilado. Por eso, vemos difícil distinguirnos a uno mismo de todos los demás fenómenos, y de ese modo enfocar toda nuestra atención solo en uno mismo. Para afilar nuestro poder de atención y hacer así que sea intenso y lo suficientemente sutil para distinguir lo que somos realmente, tenemos que intentar estar atento a uno mismo tanto y con tanta intensidad como sea posible.
Sin embargo, diciendo lo que he dicho en la oración anterior, me estoy adelantando, porque estoy intentando responder a la pregunta que tú dabas a entender de si es posible que atendamos a cualquier otra cosa que no sea un objeto. Como he dicho, podemos atender a cualquier cosa de la que seamos consciente, así que, como siempre somos consciente de uno mismo, atenderse a uno mismo debería ser más fácil que atender a cualquier otra cosa. Pero, ¿cómo exactamente nos atendemos a uno mismo, dado que nosotros no somos un objeto?
Siempre somos consciente de uno mismo, pero, como nosotros como ego tendemos a interesarnos más por ser consciente de otras cosas que de ser consciente exclusivamente de uno mismo, normalmente ignoramos nuestra consciencia fundamental de uno mismo, y, en vez de ello, solo atendemos a otras cosas. Es decir, en la vigilia y sueños, somos descuidada (o despreocupadamente) consciente de uno mismo, así que, para que seamos consciente de uno mismo como somos realmente, tenemos que ser atentamente consciente de uno mismo. Ser atentamente consciente de uno mismo es lo que quiere decir «atenderse a uno mismo», así que es el único medio por el que podemos investigar lo que somos realmente
El término «atenderse a uno mismo» puede parecer, a primera vista, que da a entender que «uno mismo» es un objeto que podemos atender, pero esto es porque estamos tan acostumbrados a atender a objetos que, para muchos de nosotros, es difícil concebir que podamos, en vez de eso, atender solo al sujeto, el que percibe todos los objetos, es decir esta fantasma sin forma que se llama ego. Por tanto, en vez de describir la práctica de la investigación quién soy yo como «atenderse a uno mismo» quizá es más claro describirla como «ser atentamente consciente de uno mismo», o simplemente «estar atento a uno mismo».
Cuando lo consideramos con calma, ¿no está claro que la consciencia de uno mismo es el único fondo constante de cualquier cosa que experimentemos? Nunca somos consciente de nada sin ser consciente de que somos consciente de ello, y ser consciente de que somos consciente de ello implica ser consciente de que somos. O sea, sin ser consciente de que yo soy, no podría ser consciente de ninguna otra cosa, así que siempre soy consciente de mí mismo, y por tanto, puedo estar atentamente consciente de mí mismo con la misma facilidad, si no con más, de la que puedo atender a cualquier otra cosa.
Por tanto, cuando intentamos investigar quién o qué somos realmente, no deberíamos atender a nada en el sentido de no atender a ningún objeto, sino que simplemente deberíamos ser atentamente consciente de nuestra consciencia fundamental, «yo soy».
3. Todos los pensamientos o fenómenos surgen solo de uno mismo como ego, así que investigar dónde surgieron significa investigarse a uno mismo
En cuanto a tu pregunta final, «¿no tengo que investigar, en vez de eso, de dónde surgió esta intención?», ¿de dónde surge cualquier intención o pensamiento? Solo puede surgir de uno mismo, es decir, de uno mismo como ego. De hecho, según Bhagavan, todo (todos los fenómenos y objetos) aparece solo de ego, y ego aparece solo de la consciencia pura, que es nuestra naturaleza real. Por tanto, la fuente inmediata y la substancia de todo es ego, y la fuente última y la substancia de todo es la consciencia pura. Por eso, dice Bhagavan en el verso 26 de Uḷḷadu nāṟpadu:
அகந்தையுண் டாயி னனைத்துமுண் டாகு
மகந்தையின் றேலின் றனைத்து — மகந்தையே
யாவுமா மாதலால் யாதிதென்று நாடலே
யோவுதல் யாவுமென வோர்.
ahandaiyuṇ ḍāyi ṉaṉaittumuṇ ḍāhu
mahandaiyiṉ ḏṟēliṉ ḏṟaṉaittu — mahandaiyē
yāvumā mādalāl yādideṉḏṟu nādalē
yōvudal yāvumeṉa vōr.
பதச்சேதம்: அகந்தை உண்டாயின், அனைத்தும் உண்டாகும்; அகந்தை இன்றேல், இன்று அனைத்தும். அகந்தையே யாவும் ஆம். ஆதலால், யாது இது என்று நாடலே ஓவுதல் யாவும் என ஓர்.
Padacchēdam (separación de palabras): ahandai uṇḍāyiṉ, aṉaittum uṇḍāhum; ahandai iṉḏṟēl, iṉḏṟu aṉaittum. ahandai-y-ē yāvum ām. ādalāl, yādu idu eṉḏṟu nādal-ē ōvudal yāvum eṉa ōr.
அன்வயம்: அகந்தை உண்டாயின், அனைத்தும் உண்டாகும்; அகந்தை இன்றேல், அனைத்தும் இன்று. யாவும் அகந்தையே ஆம். ஆதலால், யாது இது என்று நாடலே யாவும் ஓவுதல் என ஓர்.
Anvayam (palabras reordenadas en el orden natural de prosa): ahandai uṇḍāyiṉ, aṉaittum uṇḍāhum; ahandai iṉḏṟēl, aṉaittum iṉḏṟu. yāvum ahandai-y-ē ām. ādalāl, yādu idu eṉḏṟu nādal-ē yāvum ōvudal eṉa ōr.
Traducción al español: Si ego comienza a existir, todo comienza a existir; si ego no existe, todo no existe. Ego en sí lo es todo. Por lo tanto, ten presente que únicamente investigar lo que es este ego es renunciar a todo.
Paráfrasis explicativa: Si ego [la falsa consciencia «yo soy este cuerpo»] comienza a existir, todo [todos los fenómenos, todo lo que aparece y desaparece, todo lo que no es nuestra consciencia pura, fundamental, sin cambio e inmutable «yo soy»] comienza a existir; si ego no existe, todo no existe [porque nada distinto de la consciencia pura existe realmente, así que, todo lo demás parece existir sólo desde la visión de ego, y, por eso, no puede parecer existir a menos que ego parezca existir]. [Por tanto] ego en sí lo es todo [porque es la semilla original o embrión, que es lo único que se expande como todo lo demás]. Así que, ten presente que, solo investigar lo que [ego] es, es rendirlo todo [que todo termine] [porque ego dejará de existir si se investiga a sí mismo con la suficiente intensidad, y cuando deje de existir, todo lo demás dejará de existir con él].
Todo surge de ego, porque parece existir solo desde la visión de uno mismo como ego, y, por tanto, nada (diferente de la consciencia pura) parecería existir si no nos eleváramos como ego. Por tanto, dado que parecemos existir como ego solo cuando atendemos a cualquier cosa diferente de uno mismo, y, dado que ego se disolverá y desaparecerá si investigamos qué es estando atento a uno mismo con tal intensidad que dejemos de ser consciente de cualquier otra cosa, Bhagavan concluye este verso diciendo «solo investigar qué es [ego] es renunciar a todo».
Por tanto, puesto que todo (cada pensamiento, intención o fenómeno) surge de uno mismo como ego, investigar dónde surgió cualquier intención significa investigarse a uno mismo, lo cual podemos hacer solo estando atento a uno mismo con la mayor intensidad posible.
4. Aunque no hay nada más fácil que ser atentamente consciente de uno mismo, para serlo, debemos estar dispuestos a renunciar (rendir) ego y todo lo demás
Al igual que la única forma de aprender a montar en bicicleta es intentarlo una y otra vez hasta que al final uno le coja el tranquillo, la única forma de que aprendamos a ser atentamente consciente de uno mismo es intentarlo una y otra vez hasta que al final le cojamos el tranquillo. Sin embargo, este es un proceso mucho más lento y gradual que el proceso de aprender a montar en bicicleta, porque, aunque no hay nada más fácil que ser atentamente consciente de uno mismo, para serlo, debemos estar dispuestos a renunciar (rendir) ego y todo lo demás, y para estar dispuesto a rendirlo todo, debemos reducir en gran medida la fuerza de nuestras viṣaya-vāsanās, nuestros deseos, gustos o inclinaciones a ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo.
Por tanto, ¿cómo podemos reducir la fuerza de nuestras viṣaya-vāsanās? La manera más eficaz y la única que es completamente eficaz de hacerlo es practicar la investigación quién soy yo de manera paciente y persistente el tiempo que tarde, como nos garantiza Bhagavan en los párrafos décimo y undécimo de Nān ār?:
தொன்றுதொட்டு வருகின்ற விஷயவாசனைகள் அளவற்றனவாய்க் கடலலைகள் போற் றோன்றினும் அவையாவும் சொரூபத்யானம் கிளம்பக் கிளம்ப அழிந்துவிடும். அத்தனை வாசனைகளு மொடுங்கி, சொரூபமாத்திரமா யிருக்க முடியுமா வென்னும் சந்தேக நினைவுக்கு மிடங்கொடாமல், சொரூபத்யானத்தை விடாப்பிடியாய்ப் பிடிக்க வேண்டும். ஒருவன் எவ்வளவு பாபியாயிருந்தாலும், ‘நான் பாபியா யிருக்கிறேனே! எப்படிக் கடைத்தேறப் போகிறே’ னென்றேங்கி யழுதுகொண்டிராமல், தான் பாபி என்னு மெண்ணத்தையு மறவே யொழித்து சொரூபத்யானத்தி லூக்க முள்ளவனாக விருந்தால் அவன் நிச்சயமா யுருப்படுவான்.
toṉḏṟutoṭṭu varugiṉḏṟa viṣaya-vāsaṉaigaḷ aḷavaṯṟaṉavāy-k kaḍal-alaigaḷ pōl tōṉḏṟiṉum avai-yāvum sorūpa-dhyāṉam kiḷamba-k kiḷamba aṙindu-viḍum. attaṉai vāsaṉaigaḷum oḍuṅgi, sorūpa-māttiram-āy irukka muḍiyumā v-eṉṉum sandēha niṉaivukkum iḍam koḍāmal, sorūpa-dhyāṉattai viḍā-p-piḍiyāy-p piḍikka vēṇḍum. oruvaṉ evvaḷavu pāpiyāy irundālum, ‘nāṉ pāpiyāy irukkiṟēṉē; eppaḍi-k kaḍaittēṟa-p pōkiṟēṉ’ eṉḏṟēṅgi y-aṙudu-koṇḍirāmal, tāṉ pāpi eṉṉum eṇṇattaiyum aṟavē y-oṙittu sorūpa-dhyāṉattil ūkkam uḷḷavaṉāha v-irundāl avaṉ niścayamāy uru-p-paḍuvāṉ.
A pesar de que las viṣaya vāsanās [inclinaciones a experimentar cosas diferentes de uno mismo], que vienen de tiempos inmemoriales, se elevan [como pensamientos o fenómenos] en cantidades incontables como las olas del océano, todas ellas se destruirán cuando svarūpa dhyāna [la atención a uno mismo, contemplación en la «propia forma» de uno o naturaleza real] se incremente y se incremente [en profundidad e intensidad]. Sin dar cabida siquiera al pensamiento de duda «tantas vāsanās cesando [o disolviéndose], ¿es posible permanecer solo como svarūpa [mi propia forma o naturaleza real]?», es necesario aferrarse tenazmente a la atención a uno mismo. Por muy pecador que uno pueda ser, si, en lugar de lamentarse y llorar «¡soy un pecador! ¿Cómo me voy a salvar?», uno rechaza completamente el pensamiento de que es un pecador y es asiduo [o firme] en la atención a uno mismo, uno se reformará ciertamente [se transformará en lo que uno realmente es].
மனத்தின்கண் எதுவரையில் விஷயவாசனைக ளிருக்கின்றனவோ, அதுவரையில் நானா ரென்னும் விசாரணையும் வேண்டும். நினைவுகள் தோன்றத் தோன்ற அப்போதைக்கப்போதே அவைகளையெல்லாம் உற்பத்திஸ்தானத்திலேயே விசாரணையால் நசிப்பிக்க வேண்டும். அன்னியத்தை நாடாதிருத்தல் வைராக்கியம் அல்லது நிராசை; தன்னை விடாதிருத்தல் ஞானம். உண்மையி லிரண்டு மொன்றே. முத்துக்குளிப்போர் தம்மிடையிற் கல்லைக் கட்டிக்கொண்டு மூழ்கிக் கடலடியிற் கிடைக்கும் முத்தை எப்படி எடுக்கிறார்களோ, அப்படியே ஒவ்வொருவனும் வைராக்கியத்துடன் தன்னுள் ளாழ்ந்து மூழ்கி ஆத்மமுத்தை யடையலாம். ஒருவன் தான் சொரூபத்தை யடையும் வரையில் நிரந்தர சொரூப ஸ்மரணையைக் கைப்பற்றுவானாயின் அதுவொன்றே போதும். கோட்டைக்குள் எதிரிக ளுள்ளவரையில் அதிலிருந்து வெளியே வந்துகொண்டே யிருப்பார்கள். வர வர அவர்களையெல்லாம் வெட்டிக்கொண்டே யிருந்தால் கோட்டை கைவசப்படும்.
maṉattiṉgaṇ edu-varaiyil viṣaya-vāsaṉaigaḷ irukkiṉḏṟaṉavō, adu-varaiyil nāṉ-ār eṉṉum vicāraṇai-y-um vēṇḍum. niṉaivugaḷ tōṉḏṟa-t tōṉḏṟa appōdaikkappōdē avaigaḷai-y-ellām uṯpatti-sthāṉattilēyē vicāraṇaiyāl naśippikka vēṇḍum. aṉṉiyattai nāḍādiruttal vairāggiyam alladu nirāśai; taṉṉai viḍādiruttal ñāṉam. uṇmaiyil iraṇḍum oṉḏṟē. muttu-k-kuḷippōr tam-m-iḍaiyil kallai-k kaṭṭi-k-koṇḍu mūṙki-k kaḍal-aḍiyil kiḍaikkum muttai eppaḍi eḍukkiṟārgaḷō, appaḍiyē o-vv-oruvaṉum vairāggiyattuḍaṉ taṉṉuḷ ḷ-āṙndu mūṙki ātma-muttai y-aḍaiyalām. oruvaṉ tāṉ sorūpattai y-aḍaiyum varaiyil nirantara sorūpa-smaraṇaiyai-k kai-p-paṯṟuvāṉ-āyiṉ adu-v-oṉḏṟē pōdum. kōṭṭaikkuḷ edirigaḷ uḷḷa-varaiyil adilirundu veḷiyē vandu-koṇḍē y-iruppārgaḷ. vara vara avargaḷai-y-ellām veṭṭi-k-koṇḍē y-irundāl kōṭṭai kaivaśa-p-paḍum.
Mientras existan viṣaya-vāsanās dentro de la mente, será necesaria la investigación quién soy yo. Cuando aparezcan pensamientos, en ese preciso instante es necesario aniquilarlos todos mediante vicāraṇā [investigación o atención intensa a uno mismo] en el preciso lugar de donde surgieron. No atender a ninguna otra cosa [diferente de uno mismo] es vairāgya [desapasionamiento o desapego] o nirāśā [ausencia de deseo]; no salir de [o dejar ir a] uno mismo es jñāna [conocimiento verdadero o consciencia real]. En verdad [estos] dos [vairāgya y jñāna] son solo uno. Igual que los pescadores de perlas, que se hunden atándose piedras a la cintura, recogen las perlas que se encuentran en el fondo del océano, así mismo, cada uno, hundiéndose profundamente dentro de uno mismo con vairāgya [libertad del deseo de ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo], puede conseguir la perla de uno mismo [literalmente: conseguir la perla de uno mismo es adecuado]. Si uno se aferra con firmeza sin interrupción a svarūpa-smaraṇa [recuerdo de uno mismo] hasta obtener svarūpa [la forma propia de uno o naturaleza real], eso solo es suficiente. Mientras haya enemigos [es decir, viṣaya-vāsanās] dentro de la fortaleza [es decir, el corazón de uno], estos saldrán de ella continuamente. Si uno va acabando con todos ellos [o destruyéndolos] en el momento en que salen, [al final] se tomará la fortaleza.
Y, ¿no está la actitud de «ahora voy a intentar dirigir mi atención a mí mismo» equivocada en sí misma porque el yo en esta oración solo puede atender a objetos? ¿No tengo que investigar, en vez de eso, de dónde surgió esta atención? Porque eso soy incapaz de hacerlo ahora.
Este artículo está adaptado de la respuesta que le escribí:
1. Este es un camino de investigación, así que, mientras más nos investiguemos a uno mismo, más enfocada y afinada se volverá nuestra investigación
2. Puesto que nosotros no somos un objeto, ¿cómo es posible atenderse a uno mismo?
3. Todos los pensamientos o fenómenos surgen solo de uno mismo como ego, así que, investigar dónde surgieron significa investigarse a uno mismo
4. Aunque en realidad no hay nada más fácil que ser atentamente consciente de uno mismo, para serlo, debemos estar dispuestos a renunciar (rendir) ego y todo lo demás
1. Este es un camino de investigación, así que, mientras más nos investiguemos a uno mismo, más enfocada y afinada se volverá nuestra investigación
A no ser que hayamos malentendido totalmente la teoría de la investigación quién soy yo (es decir, los principios más elementales de las enseñanzas de Bhagavan, como que no somos el cuerpo, la mente o ningún otro objeto percibido, y por tanto, que para investigar lo que realmente somos, tenemos que atendernos solo a uno mismo, el sujeto o el que percibe), no es posible que hagamos la investigación quién soy yo de una manera equivocada. Puede que nos estemos investigando con una mayor o menor perfección, pero, por muy imperfecta que sea nuestra atención a uno mismo, no está mal, sino que es solo un paso en el camino hacia una atención más perfecta a uno mismo.
Bhagavan llamó a este camino ātma-vicāra, que significa investigación de uno mismo, por una buena razón, y es que, cuando empezamos cualquier investigación, no sabemos qué vamos a aprender por el camino, y, mientras más aprendemos de ella, más enfocada y afinada se vuelve nuestra investigación. Lo que aprendemos de la investigación quién soy yo no son hechos ni información, como en cualquier otra investigación, sino una claridad cada vez más profunda y sutil de consciencia de uno mismo, y, por tanto, de comprensión, y esta claridad es lo que nos permite que vayamos más profundamente en nuestra práctica.
Si un científico o un detective empieza a investigar algo, puede que al principio, siga varias pistas equivocadas, pero, al hacerlo, se da cuenta de qué es lo que no debería investigar, y, de esa manera, se da cuenta con mayor precisión qué es lo que debería investigar. Del mismo modo, como dices, cuando empezamos la investigación quién soy yo, puede que descubramos que eso a lo que atendemos no es uno mismo, el sujeto, sino algún objeto sutil, pero, cuando reconocemos esto, vemos que hay una necesidad de refinar nuestra atención a uno mismo absteniéndonos de atender hasta al objeto más sutil.
Es en este momento cuando hace falta una comprensión más profunda, sutil y clara de las enseñanzas de Bhagavan. Aunque la práctica se describe como atenderse a uno mismo, tenemos que entender que la atención a uno mismo es fundamentalmente diferente de la atención a cualquier otro objeto, porque lo que intentamos atender es solo a uno mismo, que nunca puede ser un objeto.
Los objetos y los fenómenos son cosas que aparecen y desaparecen de nuestra consciencia, mientras que nosotros somos la consciencia en que estos aparecen y desaparecen, así que, en cuanto que la consciencia que percibe, somos relativamente constantes. Cuando nosotros desaparecemos como sujeto o percibidor, como en el sueño profundo, todos los objetos desaparecen con nosotros, y reaparecen solo cuando nosotros reaparecemos como el percibidor, ya sea en vigilia o en un sueño. Por tanto, a lo que tenemos que atender no es a ningún objeto, sino solo a uno mismo, a la consciencia en la cual, a la cual y por la cual todos ellos aparecen y desaparecen.
Ni siquiera esta consciencia es nuestra naturaleza real, sino ego, porque aparece solo en la vigilia y los sueños y desaparece en el sueño profundo, pero lo que forma su base es la consciencia real que somos realmente, es decir, la consciencia pura, libre de adjuntos y eterna «yo soy», que existe y brilla no solo en la vigilia y los sueños, sino también en el sueño profundo. Ego, que es la falsa consciencia en la que y a la que aparecen y desaparecen objetos, es como una serpiente ilusoria, mientras que nuestra naturaleza real (ātma-svarūpa), que es la consciencia pura «yo soy», es como la soga que parece ser la serpiente ilusoria. Igual que la única forma de ver que lo que parece ser una serpiente es en realidad solo una soga es mirarla con mucha atención, la única forma de ver que lo que ahora parece ser este ego es en realidad simplemente consciencia pura es atenderlo con mucha intensidad.
2. Puesto que nosotros no somos un objeto, ¿cómo es posible atenderse a uno mismo?
Estamos tan acostumbrados a atender a objetos que, al principio, puede parecer imposible que nos atendamos a uno mismo, el sujeto. Por eso preguntas «y, ¿no está equivocada, en sí misma, la actitud de «ahora voy a intentar dirigir mi atención a mí mismo, porque el yo de esta oración solo puede atender a objetos?», pero la respuesta es que el yo al que te refieres es uno mismo como ego, y, aunque nuestra naturaleza como ego es siempre atender a objetos, podemos atendernos, en vez de eso, a uno mismo, si intentamos hacerlo.
Podemos entender esto si consideramos qué es la atención realmente. Es un enfoque selectivo de nuestra consciencia. Es decir, en cualquier momento, en la vigilia o en sueños, muchas cosas aparecen en nuestra consciencia, pero no podemos ser igualmente consciente de todas ellas simultáneamente, así que podemos enfocar de manera selectiva nuestra consciencia, de forma que predomine nuestra consciencia de una cosa o un grupo de cosas sobre todas las demás cosas. Este enfoque selectivo de nuestra consciencia es lo que llamamos atención.
En el sueño profundo no podemos atendernos a uno mismo, porque no somos consciente de ninguna otra cosa aparte de uno mismo, así que no existe un campo (o espacio) para que enfoquemos selectivamente nuestra consciencia en nuestra consciencia de uno mismo antes que en cualquier otra cosa. Por tanto, la atención es una característica o habilidad de ego y no de nuestra naturaleza real, porque nuestra naturaleza real nunca es consciente de ninguna otra cosa aparte de sí misma (de uno mismo).
En vigilia y sueños podemos atender a cualquier cosa de la que seamos o podamos ser consciente. Esto no solo incluye a cualquier objeto o fenómeno, sino también a uno mismo, porque, tanto si somos consciente de otras cosas, como lo somos en la vigilia y los sueños, o no somos consciente de nada, como en el sueño profundo, siempre somos consciente de uno mismo. Nunca existe un momento en que no seamos consciente de uno mismo, porque, como a menudo señalaba Bhagavan, la consciencia de uno mismo (nuestra consciencia fundamental de nuestra propia existencia «yo soy») es como la pantalla de un cine. Igual que la pantalla es el trasfondo en la que aparecen y desaparecen todas las imágenes, la consciencia de uno mismo es la pantalla en que, tanto ego como todos los otros fenómenos, aparecen y desaparecen, y al igual que la pantalla permanece sin ningún cambio, sin ser afectada y siempre presente haya imágenes sobre ella o no, la consciencia de uno mismo permanece sin cambio, sin ser afectada y siempre presente tanto si aparecen en ella ego y los fenómenos como si no lo hacen.
Sin embargo, aunque siempre somos consciente de uno mismo como «yo soy», en la vigilia y sueños, por lo general estamos más interesados en ser consciente de otras cosas que en solo ser consciente de uno mismo, así que nos hemos habituado a atender a los fenómenos, y, como todos los fenómenos, hasta los más sutiles, son relativamente burdos, atendiéndolos constantemente, hemos convertido a nuestra atención en un instrumento relativamente poco afilado. Por eso, vemos difícil distinguirnos a uno mismo de todos los demás fenómenos, y de ese modo enfocar toda nuestra atención solo en uno mismo. Para afilar nuestro poder de atención y hacer así que sea intenso y lo suficientemente sutil para distinguir lo que somos realmente, tenemos que intentar estar atento a uno mismo tanto y con tanta intensidad como sea posible.
Sin embargo, diciendo lo que he dicho en la oración anterior, me estoy adelantando, porque estoy intentando responder a la pregunta que tú dabas a entender de si es posible que atendamos a cualquier otra cosa que no sea un objeto. Como he dicho, podemos atender a cualquier cosa de la que seamos consciente, así que, como siempre somos consciente de uno mismo, atenderse a uno mismo debería ser más fácil que atender a cualquier otra cosa. Pero, ¿cómo exactamente nos atendemos a uno mismo, dado que nosotros no somos un objeto?
Siempre somos consciente de uno mismo, pero, como nosotros como ego tendemos a interesarnos más por ser consciente de otras cosas que de ser consciente exclusivamente de uno mismo, normalmente ignoramos nuestra consciencia fundamental de uno mismo, y, en vez de ello, solo atendemos a otras cosas. Es decir, en la vigilia y sueños, somos descuidada (o despreocupadamente) consciente de uno mismo, así que, para que seamos consciente de uno mismo como somos realmente, tenemos que ser atentamente consciente de uno mismo. Ser atentamente consciente de uno mismo es lo que quiere decir «atenderse a uno mismo», así que es el único medio por el que podemos investigar lo que somos realmente
El término «atenderse a uno mismo» puede parecer, a primera vista, que da a entender que «uno mismo» es un objeto que podemos atender, pero esto es porque estamos tan acostumbrados a atender a objetos que, para muchos de nosotros, es difícil concebir que podamos, en vez de eso, atender solo al sujeto, el que percibe todos los objetos, es decir esta fantasma sin forma que se llama ego. Por tanto, en vez de describir la práctica de la investigación quién soy yo como «atenderse a uno mismo» quizá es más claro describirla como «ser atentamente consciente de uno mismo», o simplemente «estar atento a uno mismo».
Cuando lo consideramos con calma, ¿no está claro que la consciencia de uno mismo es el único fondo constante de cualquier cosa que experimentemos? Nunca somos consciente de nada sin ser consciente de que somos consciente de ello, y ser consciente de que somos consciente de ello implica ser consciente de que somos. O sea, sin ser consciente de que yo soy, no podría ser consciente de ninguna otra cosa, así que siempre soy consciente de mí mismo, y por tanto, puedo estar atentamente consciente de mí mismo con la misma facilidad, si no con más, de la que puedo atender a cualquier otra cosa.
Por tanto, cuando intentamos investigar quién o qué somos realmente, no deberíamos atender a nada en el sentido de no atender a ningún objeto, sino que simplemente deberíamos ser atentamente consciente de nuestra consciencia fundamental, «yo soy».
3. Todos los pensamientos o fenómenos surgen solo de uno mismo como ego, así que investigar dónde surgieron significa investigarse a uno mismo
En cuanto a tu pregunta final, «¿no tengo que investigar, en vez de eso, de dónde surgió esta intención?», ¿de dónde surge cualquier intención o pensamiento? Solo puede surgir de uno mismo, es decir, de uno mismo como ego. De hecho, según Bhagavan, todo (todos los fenómenos y objetos) aparece solo de ego, y ego aparece solo de la consciencia pura, que es nuestra naturaleza real. Por tanto, la fuente inmediata y la substancia de todo es ego, y la fuente última y la substancia de todo es la consciencia pura. Por eso, dice Bhagavan en el verso 26 de Uḷḷadu nāṟpadu:
அகந்தையுண் டாயி னனைத்துமுண் டாகு
மகந்தையின் றேலின் றனைத்து — மகந்தையே
யாவுமா மாதலால் யாதிதென்று நாடலே
யோவுதல் யாவுமென வோர்.
ahandaiyuṇ ḍāyi ṉaṉaittumuṇ ḍāhu
mahandaiyiṉ ḏṟēliṉ ḏṟaṉaittu — mahandaiyē
yāvumā mādalāl yādideṉḏṟu nādalē
yōvudal yāvumeṉa vōr.
பதச்சேதம்: அகந்தை உண்டாயின், அனைத்தும் உண்டாகும்; அகந்தை இன்றேல், இன்று அனைத்தும். அகந்தையே யாவும் ஆம். ஆதலால், யாது இது என்று நாடலே ஓவுதல் யாவும் என ஓர்.
Padacchēdam (separación de palabras): ahandai uṇḍāyiṉ, aṉaittum uṇḍāhum; ahandai iṉḏṟēl, iṉḏṟu aṉaittum. ahandai-y-ē yāvum ām. ādalāl, yādu idu eṉḏṟu nādal-ē ōvudal yāvum eṉa ōr.
அன்வயம்: அகந்தை உண்டாயின், அனைத்தும் உண்டாகும்; அகந்தை இன்றேல், அனைத்தும் இன்று. யாவும் அகந்தையே ஆம். ஆதலால், யாது இது என்று நாடலே யாவும் ஓவுதல் என ஓர்.
Anvayam (palabras reordenadas en el orden natural de prosa): ahandai uṇḍāyiṉ, aṉaittum uṇḍāhum; ahandai iṉḏṟēl, aṉaittum iṉḏṟu. yāvum ahandai-y-ē ām. ādalāl, yādu idu eṉḏṟu nādal-ē yāvum ōvudal eṉa ōr.
Traducción al español: Si ego comienza a existir, todo comienza a existir; si ego no existe, todo no existe. Ego en sí lo es todo. Por lo tanto, ten presente que únicamente investigar lo que es este ego es renunciar a todo.
Paráfrasis explicativa: Si ego [la falsa consciencia «yo soy este cuerpo»] comienza a existir, todo [todos los fenómenos, todo lo que aparece y desaparece, todo lo que no es nuestra consciencia pura, fundamental, sin cambio e inmutable «yo soy»] comienza a existir; si ego no existe, todo no existe [porque nada distinto de la consciencia pura existe realmente, así que, todo lo demás parece existir sólo desde la visión de ego, y, por eso, no puede parecer existir a menos que ego parezca existir]. [Por tanto] ego en sí lo es todo [porque es la semilla original o embrión, que es lo único que se expande como todo lo demás]. Así que, ten presente que, solo investigar lo que [ego] es, es rendirlo todo [que todo termine] [porque ego dejará de existir si se investiga a sí mismo con la suficiente intensidad, y cuando deje de existir, todo lo demás dejará de existir con él].
Todo surge de ego, porque parece existir solo desde la visión de uno mismo como ego, y, por tanto, nada (diferente de la consciencia pura) parecería existir si no nos eleváramos como ego. Por tanto, dado que parecemos existir como ego solo cuando atendemos a cualquier cosa diferente de uno mismo, y, dado que ego se disolverá y desaparecerá si investigamos qué es estando atento a uno mismo con tal intensidad que dejemos de ser consciente de cualquier otra cosa, Bhagavan concluye este verso diciendo «solo investigar qué es [ego] es renunciar a todo».
Por tanto, puesto que todo (cada pensamiento, intención o fenómeno) surge de uno mismo como ego, investigar dónde surgió cualquier intención significa investigarse a uno mismo, lo cual podemos hacer solo estando atento a uno mismo con la mayor intensidad posible.
4. Aunque no hay nada más fácil que ser atentamente consciente de uno mismo, para serlo, debemos estar dispuestos a renunciar (rendir) ego y todo lo demás
Al igual que la única forma de aprender a montar en bicicleta es intentarlo una y otra vez hasta que al final uno le coja el tranquillo, la única forma de que aprendamos a ser atentamente consciente de uno mismo es intentarlo una y otra vez hasta que al final le cojamos el tranquillo. Sin embargo, este es un proceso mucho más lento y gradual que el proceso de aprender a montar en bicicleta, porque, aunque no hay nada más fácil que ser atentamente consciente de uno mismo, para serlo, debemos estar dispuestos a renunciar (rendir) ego y todo lo demás, y para estar dispuesto a rendirlo todo, debemos reducir en gran medida la fuerza de nuestras viṣaya-vāsanās, nuestros deseos, gustos o inclinaciones a ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo.
Por tanto, ¿cómo podemos reducir la fuerza de nuestras viṣaya-vāsanās? La manera más eficaz y la única que es completamente eficaz de hacerlo es practicar la investigación quién soy yo de manera paciente y persistente el tiempo que tarde, como nos garantiza Bhagavan en los párrafos décimo y undécimo de Nān ār?:
தொன்றுதொட்டு வருகின்ற விஷயவாசனைகள் அளவற்றனவாய்க் கடலலைகள் போற் றோன்றினும் அவையாவும் சொரூபத்யானம் கிளம்பக் கிளம்ப அழிந்துவிடும். அத்தனை வாசனைகளு மொடுங்கி, சொரூபமாத்திரமா யிருக்க முடியுமா வென்னும் சந்தேக நினைவுக்கு மிடங்கொடாமல், சொரூபத்யானத்தை விடாப்பிடியாய்ப் பிடிக்க வேண்டும். ஒருவன் எவ்வளவு பாபியாயிருந்தாலும், ‘நான் பாபியா யிருக்கிறேனே! எப்படிக் கடைத்தேறப் போகிறே’ னென்றேங்கி யழுதுகொண்டிராமல், தான் பாபி என்னு மெண்ணத்தையு மறவே யொழித்து சொரூபத்யானத்தி லூக்க முள்ளவனாக விருந்தால் அவன் நிச்சயமா யுருப்படுவான்.
toṉḏṟutoṭṭu varugiṉḏṟa viṣaya-vāsaṉaigaḷ aḷavaṯṟaṉavāy-k kaḍal-alaigaḷ pōl tōṉḏṟiṉum avai-yāvum sorūpa-dhyāṉam kiḷamba-k kiḷamba aṙindu-viḍum. attaṉai vāsaṉaigaḷum oḍuṅgi, sorūpa-māttiram-āy irukka muḍiyumā v-eṉṉum sandēha niṉaivukkum iḍam koḍāmal, sorūpa-dhyāṉattai viḍā-p-piḍiyāy-p piḍikka vēṇḍum. oruvaṉ evvaḷavu pāpiyāy irundālum, ‘nāṉ pāpiyāy irukkiṟēṉē; eppaḍi-k kaḍaittēṟa-p pōkiṟēṉ’ eṉḏṟēṅgi y-aṙudu-koṇḍirāmal, tāṉ pāpi eṉṉum eṇṇattaiyum aṟavē y-oṙittu sorūpa-dhyāṉattil ūkkam uḷḷavaṉāha v-irundāl avaṉ niścayamāy uru-p-paḍuvāṉ.
A pesar de que las viṣaya vāsanās [inclinaciones a experimentar cosas diferentes de uno mismo], que vienen de tiempos inmemoriales, se elevan [como pensamientos o fenómenos] en cantidades incontables como las olas del océano, todas ellas se destruirán cuando svarūpa dhyāna [la atención a uno mismo, contemplación en la «propia forma» de uno o naturaleza real] se incremente y se incremente [en profundidad e intensidad]. Sin dar cabida siquiera al pensamiento de duda «tantas vāsanās cesando [o disolviéndose], ¿es posible permanecer solo como svarūpa [mi propia forma o naturaleza real]?», es necesario aferrarse tenazmente a la atención a uno mismo. Por muy pecador que uno pueda ser, si, en lugar de lamentarse y llorar «¡soy un pecador! ¿Cómo me voy a salvar?», uno rechaza completamente el pensamiento de que es un pecador y es asiduo [o firme] en la atención a uno mismo, uno se reformará ciertamente [se transformará en lo que uno realmente es].
மனத்தின்கண் எதுவரையில் விஷயவாசனைக ளிருக்கின்றனவோ, அதுவரையில் நானா ரென்னும் விசாரணையும் வேண்டும். நினைவுகள் தோன்றத் தோன்ற அப்போதைக்கப்போதே அவைகளையெல்லாம் உற்பத்திஸ்தானத்திலேயே விசாரணையால் நசிப்பிக்க வேண்டும். அன்னியத்தை நாடாதிருத்தல் வைராக்கியம் அல்லது நிராசை; தன்னை விடாதிருத்தல் ஞானம். உண்மையி லிரண்டு மொன்றே. முத்துக்குளிப்போர் தம்மிடையிற் கல்லைக் கட்டிக்கொண்டு மூழ்கிக் கடலடியிற் கிடைக்கும் முத்தை எப்படி எடுக்கிறார்களோ, அப்படியே ஒவ்வொருவனும் வைராக்கியத்துடன் தன்னுள் ளாழ்ந்து மூழ்கி ஆத்மமுத்தை யடையலாம். ஒருவன் தான் சொரூபத்தை யடையும் வரையில் நிரந்தர சொரூப ஸ்மரணையைக் கைப்பற்றுவானாயின் அதுவொன்றே போதும். கோட்டைக்குள் எதிரிக ளுள்ளவரையில் அதிலிருந்து வெளியே வந்துகொண்டே யிருப்பார்கள். வர வர அவர்களையெல்லாம் வெட்டிக்கொண்டே யிருந்தால் கோட்டை கைவசப்படும்.
maṉattiṉgaṇ edu-varaiyil viṣaya-vāsaṉaigaḷ irukkiṉḏṟaṉavō, adu-varaiyil nāṉ-ār eṉṉum vicāraṇai-y-um vēṇḍum. niṉaivugaḷ tōṉḏṟa-t tōṉḏṟa appōdaikkappōdē avaigaḷai-y-ellām uṯpatti-sthāṉattilēyē vicāraṇaiyāl naśippikka vēṇḍum. aṉṉiyattai nāḍādiruttal vairāggiyam alladu nirāśai; taṉṉai viḍādiruttal ñāṉam. uṇmaiyil iraṇḍum oṉḏṟē. muttu-k-kuḷippōr tam-m-iḍaiyil kallai-k kaṭṭi-k-koṇḍu mūṙki-k kaḍal-aḍiyil kiḍaikkum muttai eppaḍi eḍukkiṟārgaḷō, appaḍiyē o-vv-oruvaṉum vairāggiyattuḍaṉ taṉṉuḷ ḷ-āṙndu mūṙki ātma-muttai y-aḍaiyalām. oruvaṉ tāṉ sorūpattai y-aḍaiyum varaiyil nirantara sorūpa-smaraṇaiyai-k kai-p-paṯṟuvāṉ-āyiṉ adu-v-oṉḏṟē pōdum. kōṭṭaikkuḷ edirigaḷ uḷḷa-varaiyil adilirundu veḷiyē vandu-koṇḍē y-iruppārgaḷ. vara vara avargaḷai-y-ellām veṭṭi-k-koṇḍē y-irundāl kōṭṭai kaivaśa-p-paḍum.
Mientras existan viṣaya-vāsanās dentro de la mente, será necesaria la investigación quién soy yo. Cuando aparezcan pensamientos, en ese preciso instante es necesario aniquilarlos todos mediante vicāraṇā [investigación o atención intensa a uno mismo] en el preciso lugar de donde surgieron. No atender a ninguna otra cosa [diferente de uno mismo] es vairāgya [desapasionamiento o desapego] o nirāśā [ausencia de deseo]; no salir de [o dejar ir a] uno mismo es jñāna [conocimiento verdadero o consciencia real]. En verdad [estos] dos [vairāgya y jñāna] son solo uno. Igual que los pescadores de perlas, que se hunden atándose piedras a la cintura, recogen las perlas que se encuentran en el fondo del océano, así mismo, cada uno, hundiéndose profundamente dentro de uno mismo con vairāgya [libertad del deseo de ser consciente de cualquier otra cosa diferente de uno mismo], puede conseguir la perla de uno mismo [literalmente: conseguir la perla de uno mismo es adecuado]. Si uno se aferra con firmeza sin interrupción a svarūpa-smaraṇa [recuerdo de uno mismo] hasta obtener svarūpa [la forma propia de uno o naturaleza real], eso solo es suficiente. Mientras haya enemigos [es decir, viṣaya-vāsanās] dentro de la fortaleza [es decir, el corazón de uno], estos saldrán de ella continuamente. Si uno va acabando con todos ellos [o destruyéndolos] en el momento en que salen, [al final] se tomará la fortaleza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario